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Marginalidad y violencia juvenil en Medellin y Bogota: Narrativas literarias y filmicas de los anos 80 y 90 en Colombia

Dissertation
Author: Natalia Maria Ramirez-Lopez
Abstract:
I have framed my dissertation within new discussions developed in Colombia, Argentina, Spain, Brazil and Mexico about the socio-cultural place of young people in the globalized periphery. I am studying Colombian narratives about violence related to the cultural identities and practices of youth in two specific socio-cultural environments in the marginal neighborhoods of Bogotá and Medellín. I understand narratives about violence to be a group of works (novels, chronicles, testimonies, documentaries, and fiction films) dedicated to the conflictive urban reality of the '80s and '90s in Colombia. These narratives determine positions and experiences that reveal imaginaries, sensibilities and identities of contemporary young people, understanding them as social actors that have been under-estimated. I ask how the practices and experiences of the young refer to local and global transformations regarding experiences of gender, sexuality, survival, religiosity, consumption and violence.

TABLE OF CONTENTS TABLE OF CONTENTS............................................................................................................V

1.0

INTRODUCTION........................................................................................................1

2.0

JÓVENES, NUEVOS TERRITORIOS Y SENSIBILIDADES CULTURALES: DISCUSIÓN SOCIO-CULTURAL EN COLOMBIA............................................................10

3.0

LO MARGINAL URBANO Y LA JUVENTUD.....................................................41

4.0

NARRATIVAS SOBRE MARGINALIDAD Y VIOLENCIA: ARGUMENTOS69

4.1

ALONSO SALAZAR: NO NACIMOS PA´ SEMILLA: LA CULTURA DE LAS BANDAS JUVENILES EN MEDELLÍN Y MUJERES DE FUEGO....................74

4.2

ARTURO ALAPE: CIUDAD BOLIVAR : LA HOGUERA DE LAS ILUSIONES Y SANGRE AJENA.....................................................................................76

4.3

FERNANDO VALLEJO: LA VIRGEN DE LOS SICARIOS........................79

4.4

JORGE FRANCO: ROSARIO TIJERAS........................................................82

4.5

GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ: NOTICIA DE UN SECUESTRO...........84

4.6

LEIDY TABARES, LA NIÑA QUE VENDÍA ROSAS DE EDGAR DOMÍNGUEZ; LA VENDEDORA DE ROSAS Y COMO PONIENDO A ACTUAR PÁJAROS DE VÍCTOR GAVIRIA..................................................................................86

4.7

VICTOR GAVIRIA: RODRIGO D. NO FUTURO.........................................90

4.8

ANA JOAQUINA MONDRAGÓN: PROBANDO MALDAD.......................92

v

4.9

VÍCTOR GAVIRIA: EL PELAITO QUE NO DURÓ NADA........................94

5.0

INVISIBILIZADAS HEROÍNAS: ASPECTOS DE GÉNERO Y RELIGIÓN...95

6.0

LA SICARESCA COLOMBIANA Y SUS PARADOJAS: SUPERVIVENCIA Y CONSUMO................................................................................................................................138

7.0

COMENTARIOS FINALES...................................................................................181

8.0

BIBLIOGRAFIA......................................................................................................185

8.1

CORPUS...........................................................................................................185

8.2

SECUNDARIA.................................................................................................185

vi

1.0 INTRODUCTION El objetivo de este proyecto es acercarse a las identidades juveniles a partir del análisis de “narrativas sobre marginalidad y violencia” en Colombia; específicamente en las comunas nororientales de Medellín y en Ciudad Bolívar en Bogotá durante los años 80 y 90. El objetivo de este proyecto es acercarse a las identidades juveniles a partir del análisis de “narrativas sobre marginalidad y violencia” en Colombia; específicamente en las comunas nororientales de Medellín y en Ciudad Bolívar en Bogotá durante los años 80 y 90. Lo que se busca con este proyecto es describir, reinterpretar y comprender las identidades juveniles a partir del análisis de las narrativas, dando mayor importancia a las sensibilidades, imaginarios y experiencias de los jóvenes representados artísticamente. Como narrativas sobre marginalidad y violencia comprendo un grupo de obras literarias y fílmicas (novelas, crónicas, testimonios, documentales y películas) ligadas a la violenta realidad urbana colombiana. Estas obras han sido agrupadas como referencias que fijan posiciones y experiencias reveladoras de imaginarios e identidades de la juventud. Las narrativas permiten entender, ahondar, ejemplificar y verbalizar la cultura de la juventud marginal colombiana entendida como actor social en interrelación con su entorno familiar, económico, político y cultural. De acuerdo con el concepto cultural de que no existe 1

una juventud, sino juventudes espacialmente ubicadas y temporalmente construidas 1 ; tengo en cuenta las diversas manifestaciones y prácticas de los jóvenes en el específico espacio social de lo marginal urbano en barrios de Ciudad Bolívar en Bogotá y las comunas nororientales de Medellín. Las identidades juveniles en Colombia, particularmente, en los años 80 y 90, han sido un fenómeno sorprendente por su particular autenticidad e incrustamiento dentro de la cultura del país; igualmente han sido un fenómeno difícil de comprender por sus investigadores como por sus propios protagonistas. Dentro de sus características políticas como sociales, culturales y económicas (que son asimiladas y trasportadas por el desarrollo de la globalización), los jóvenes buscaron destacarse y sobrevivir en una sociedad compleja sin importar cómo se lograba éste éxito, convirtiéndose en personajes con el poder de afectar o influenciar a otros miembros de la nación desde lo familiar, lo urbano barrial y lo local. Por otro lado, estos jóvenes, en la mayoría pertenecientes a niveles socio-económicos bajos, fueron utilizados por la delincuencia como vehículos para el desarrollo de actividades no lícitas. Lo anterior aceleró y generó cambiantes identidades en la sociedad juvenil: como son los valores morales, el respeto por la vida, los derechos de los demás, la sexualidad, las creencias religiosas, entre otros. Todo lo anterior como consecuencia de la búsqueda de supervivencia en las zonas urbanas que lleva a los jóvenes al deseo de obtener “dinero fácil”. Este grupo social, desarrolló un complejo comportamiento generacional marcado por características idiomáticas, comportamientos, emociones, pensamientos e imaginarios particulares: los jóvenes de estos espacios marginales fueron asimilando a su cotidianidad

1 Pérez Islas, José Antonio, “Memorias y olvidos, Una revisión sobre el vínculo de lo cultural y lo juvenil” en “Viviendo a toda” Jóvenes, territorios culturales y nuevas sensibilidades, Bogotá: Siglo del Hombre editores, 2002. p. 46 – 53.

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creencias religiosas, culturales y sociales específicas creando su propia forma de ser; forma de ser que necesita ser estudiada e interpretada para encontrar las respuestas a los diferentes cuestionamientos de lo que ha estado ocurriendo con la juventud colombiana. En los años ochenta en Colombia, los jóvenes se vieron como actores e instrumentos de violencia, involucrados en delitos como el sicariato. Por lo anterior las autoridades estatales miraron a los jóvenes como actores sociales violentos 2 , como agresores de la seguridad nacional. De allí que los primeros estudios sobre juventud en Colombia se realizaran en el contexto de la política criminal y penal buscando explicar y crear el contenido de la política criminal en el conflicto definido como “violencia juvenil” con el objetivo de crear un orden y control en dicho grupo para traerlos al orden político y social. Con estos objetivos, y como ejercicio del control social ejercido por el Estado, se comenzaron a establecer normas y reacciones respecto a las conductas legales e ilegales, deseables y no deseables de los jóvenes, como alternativas para solución de conflictos. Lo anterior llevó a incluir el concepto de juventud en órganos nacionales de control donde anteriormente solamente existían los conceptos de niñez y adultez 3 . Desde ese entonces surgieron estudios tanto desde la política criminal y social como de otras disciplinas 4 como la sociocultural, educativa, antropológica, y psicológica, donde la

2 Esta visión sobre la juventud en relación con la violencia coincide con los primeros estudios internacionales sobre subculturas juveniles de la Escuela de Chicago.

3 De allí la diferenciación legal en el código del menor entre niño, menor y joven (decreto 2737 /89): código caracterizado por su perfil normativo vs por la búsqueda de protección contra el joven, revelando el temor social y deseo punitivo de la sociedad del momento (Código del Menor, Diario Oficial. Año CXXVI. N. 39080. 27, Noviembre, 1989. PAG 5., Decreto Número 2737 de 1989). Igualmente a nivel legislativo se creó ley 375 de la juventud de 1997. Posteriormente se fundó el viceministerio de la juventud hoy retomado por la organización Colombia joven.

4 Aportes en la academia colombiana: maestría en derecho penal y criminología, especializaciones de psicología de familia, postgrados en pedagogía, doctorado en niñez y juventud. Igualmente ha habido importantes aportes de entidades como ICBF, ONU, UNICEF , OIM (ONG), IPC (ONG), CINEP, IDCT, CES, La Corporación región, Corporación Red Paisa joven, etc.

3

construcción social y cultural del individuo (familia, religión, sistemas educativos, regulación del tiempo libre, los medios de comunicación) era primordial en la prevención de conductas prohibidas y/o ilegales. Desde este entonces la juventud se comenzó a estudiar en un universo más amplio, llegando a incluir los estudios culturales 5 . El 60% de los estudios sobre juventud en Colombia se habían realizado desde la Sociología y casi un 40% de los estudios se habían dado desde la Criminología. Es decir que hacían y hacen falta más estudios históricos, psicológicos, psiquiátricos, educativos y culturales. Sin embargo la investigación sociocultural respecto a lo juvenil emergió en el contexto nacional al inicio de los 90, llamando la atención (no sólo a la academia sino a las instancias políticas y públicas) sobre la importancia de una comprensión capaz de diferenciar la multiplicidad de comportamientos juveniles y comprender la situación actual juvenil. Desde entonces ha surgido un campo de trabajo interdisciplinario que incluye los estudios culturales, los estudios de la comunicación, la investigación sobre culturas urbanas, aproximaciones antropológicas, psicológicas, educativas, histórico-sociales, los cuales han permitido un acercamiento con una gran variedad de perspectivas y lecturas que poco a poco han venido consolidando modos de representación y marcos teóricos. Pero en todos estos estudios no ha habido una relación concreta entre los estudios literarios y los estudios culturales. Por lo anterior, mi objetivo es generar un vínculo entre el debate cultural que estudia las identidades juveniles y la literatura por medio de una nueva narrativa cuya estética ha sido marginalizada no sólo por el canon literario sino por la misma sociedad la cual ha querido cerrar los ojos frente a un conflicto social referente no sólo a una rebeldía juvenil sino un conflicto

5 El Presidente Virgilio Barco fue pionero en introducir los estudios sobre la cultura de la violencia.

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producido por una larga historia de violencia, el narcotráfico, una modernidad desigual, el capitalismo, la globalización. El nuevo desarrollo de comportamientos juveniles ha creado en la sociedad y en el medio cultural grandes inquietudes, llevando a diversos autores a crear obras sobre este tema: encontramos diversidad de narrativas como novelas, crónicas, testimonios, documentales y películas de ficción. Este recrear ha fundado un marco temático y artístico propio que denomino “narrativas sobre marginalidad y violencia”. El aporte de este proyecto se basa en que el corpus de “narrativas sobre marginalidad y violencia” revela artísticamente sensibilidades e imaginarios difícilmente explicados o representados en los textos críticos que han venido estudiando este fenómeno. Es decir que con este proyecto estoy generando un vínculo entre el debate cultural que estudia las identidades juveniles y una nueva narrativa marginal colombiana que es trascendente en la creación y comprensión de imaginarios: estoy rescatando e incluyendo en este debate cultural el mundo literario y su rol constitutivo de identidades. Además esta disertación no sólo permitirá comprender mejor la juventud marginal urbana colombiana sino podrá advertir sus imaginarios e identidad cultural, los cuales evidencian y aclaran transformaciones de orden global como las cambiantes categorías de lo marginal, la ciudad, el poder, la violencia, los desplazamientos, la pobreza, el mercado, la familia, el género, la supervivencia, la religión, entre otros. 5

Para cumplir con este cometido se divide la Disertación en cinco capítulos: I. Jóvenes, nuevos territorios y sensibilidades culturales: Discusión socio-cultural en Colombia El objetivo de este capítulo es orientar al lector respecto al origen y estado del debate sobre la problemática de la juventud desde el punto de vista de los estudios socio-culturales. De esta manera presenta las nuevas discusiones que se han desarrollado en países como Colombia, México, Argentina, Brasil y España, sobre el lugar sociocultural de la juventud. Lo anterior como base académica primordial para posteriormente incluir las “narrativas sobre marginalidad y violencia” en el actual debate. El capitulo comenta sobre los autores quienes han contribuido a la comprensiónde las crisis e identidades juveniles a partir de sus escritos político-sociales, histórico-políticos, socio- culturales, filosóficos, psicológicos y antropológicos. II. Lo marginal urbano y la juventud Este capítulo presenta un marco histórico, geográfico, político, social y cultural relativo a la formación y conformación juvenil de Ciudad Bolívar en Bogotá y las comunas nororientales de Medellín. Como lo marginal urbano no es sólo lo marginal territorial, político y socio- económico; posteriormente se relata el origen y características del sicariato y de las bandas en los cuales se concreta la cultura marginal juvenil. Finalmente concluiré características de las nuevas culturas juveniles, las cuales serán mayormente ejemplificadas y trabajadas en los capítulos cuarto y quinto. III. Narrativas sobre marginalidad y violencia: Argumentos En este capítulo se introducen las “narrativas sobre marginalidad y violencia”, sus importancia, argumentos y el por qué de su escogencia. Igualmente presento a sus autores. 6

El corpus de “narrativas sobre marginalidad y violencia” es el siguiente: Ciudad Bolívar: la hoguera de las ilusiones y Sangre Ajena de Arturo Alape; Leidy Tabares, La niña que vendía rosas de Edgar Domínguez; Rosario Tijeras de Jorge Franco; Noticia de un secuestro de Gabriel García Márquez; El pelaito que no duró nada de Víctor Gaviria; No nacimos pa´ semilla. La cultura de las bandas juveniles en Medellín y Mujeres de fuego de Alonso Salazar; La Virgen de los sicarios de Fernando Vallejo; La vendedora de rosas y Rodrigo Rodrigo D. No futuro del director Víctor Gaviria; La Virgen de los Sicarios del director Barbel Schoeder; Probando Maldad de la directora Ana Joaquina Mondragón; Cómo poniendo a actuar pájaros del director Víctor Gaviria. Este capítulo está ligado estrechamente al capítulo anterior a través del concepto de lo marginalidad cultural. No obstante en este capítulo la marginalidad está presente en un sentido literario y simbólico. IV. Invisibilizadas heroínas: aspectos de género y religión El objetivo de este capítulo es describir y comprender los nuevos roles de género de las niñas y las jóvenes habitantes de barrios de Ciudad Bolívar en Bogotá y las comunas nororientales de Medellín en la década de los años 80 y 90. Se describirán los personajes femeninos del corpus y sus diversas experiencias de vida bajo parámetros establecidos por diversos niveles de poder, haciendo énfasis en la influencia del poder cultural y social generado por el Catolicismo. En el capítulo cuarto me ocuparé específicamente de las obras donde las jóvenes son personajes principales: Leidy Tabares, La niña que vendía rosas de Edgar Domínguez; Cómo poniendo a actuar pájaros y La vendedora de rosas del cineasta Victor Gaviria; Rosario Tijeras de Jorge Franco; Mujeres de fuego de Alonso Salazar; y Ciudad Bolívar: la hoguera de las 7

ilusiones de Arturo Alape. Asimismo incluiré obras donde las mujeres son nombradas pero no son personajes principales 6 . Para aclarar y comprender más a fondo los conceptos de religión, género y sexualidad he considerado importante incluir Violence and the Sacred 7 de René Girard; The History of Sexuality 8 de Michel Foucault y Gender Trouble, Feminism and the subversion of identity 9 de Judith Butler; entre otras obras anotadas tanto en el capítulo como en la bibliografía secundaria de este trabajo. V. La sicaresca colombiana y sus paradojas: Supervivencia y consumo Éste capítulo compara y contrasta las narrativas sobre marginalidad y violencia con la literatura picaresca enfocándose en las específicas experiencias de supervivencia juvenil marginal. De esta manera se interpretan las narrativas sobre marginalidad y violencia encauzándose concretamente en las experiencias de supervivencia de los jóvenes personajes, pero teniendo en cuenta el significativo papel de la religión y el consumo en correspondencia con la misma.

6 La Virgen de los sicarios (tanto la novela de Vallejo Fernando como el filme del director Barbel Schroeder); Sangre Ajena de Arturo Alape; No nacimos pa´ semilla, La cultura de las bandas juveniles en Medellín de Alonso Salazar; Noticia de un secuestro de Gabriel García Márquez; y El pelaito que no duró nada de Víctor Gaviria.

7 Girard René, Violence and the Sacred. Baltimore: Johns Hopkins University Press, 1977.

8 Foucault, Michel, The History of Sexuality, Volume I: An introduction, New York: Vintage Books, 1980. ---, Historia de la sexualidad, Volumen II: El uso de los placeres, Argentina: Siglo veintiuno editores Argentina S.A., 2003.

9 Butler, Judith Gender Trouble, Feminism and the subversion of identity, NY: Routledge, Champan & Hall, Inc., 1990.

8

En éste capítulo me ocuparé de Sangre ajena de Arturo Alape; El pelaito que no duró nada de Víctor Gaviria; La Virgen de los Sicarios (novela); Probando Maldad (Filme) y Rodrigo D. No futuro (Filme); Noticia de un secuestro de Gabriel García Márquez y No nacimos pa´ semilla. La cultura de las bandas juveniles en Medellín de Alonso Salazar.

9

2.0 JÓVENES, NUEVOS TERRITORIOS Y SENSIBILIDADES CULTURALE DISCUSIÓN SOCIO-CULTURAL EN COLOMBI S: A Tomo como punto de partida las discusiones que se han desarrollado en países como Colombia, México, Argentina, Brasil y España, sobre el lugar sociocultural de la juventud a partir de la segunda mitad de la década de los ochenta. Los estudios presentados a continuación constituyen una importante base académica: estos son fundamentales en la búsqueda de conceptos e interpretación relacionados con las “narrativas sobre marginalidad y violencia” que estoy incluyendo en el actual debate. En este capítulo reconozco el valor de las actuales categorías utilizadas en el debate. Los autores nombrados a continuación han ayudado a la legitimación de las crisis e identidades juveniles a partir de sus escritos político-sociales, histórico-políticos, socioculturales, filosóficos, psicológicos y antropológicos. La década de los ochenta cambió la objetividad con que se observaba la juventud cuando los jóvenes se vieron involucrados en delitos mayores de orden humano, social y político contribuyendo tanto a la “cultura de la violencia” como a la “cultura del miedo”. La irrupción de un gran número de jóvenes marginales urbanos como actores en la vida contemporánea, incluso pública, como figurantes, instrumentos y víctimas de la violencia, abrieron la puerta a estudios sobre su realidad social, generando interrogantes sobre sus comportamientos, deberes, derechos, ideales, identidad y cultura. Para algunos críticos la juventud y la violencia se convirtieron en 10

prototipos sinónimos. Estoy de acuerdo con aquellos que no niegan que la juventud incurre en la violencia, pero no la explican a partir de ella. La violencia, o lo violento, no es un esquema explicativo suficiente para comprender el rol de los jóvenes en los ochenta y noventa, ni en la actualidad. Busco e invito a pensar la(s) juventud(es) y la(s) violencia(s) de otra manera. Propongo estudiar grupos de la juventud marginal colombiana en medio de la violencia; en medio de contextos violentos y a través de las “narrativas sobre marginalidad y violencia”. En el ámbito colombiano los estudios sobre la juventud recibieron destacables impulsos en la década de los ochenta, cuando jóvenes se vieron como actores e instrumentos de la violencia, involucrados en delitos mayores y conflictos de todo nivel. Los principales sucesos causantes de esta crisis colombiana de las décadas de los 80 y 90 fueron los constantes fracasos en los procesos de paz con las guerrillas 10 ; la guerra contra el

10 Los procesos de paz iniciados por el presidente Betancur y las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FARC- quienes generaron el partido comunista Unión Patriótica –UP-) se vinieron abajo por el asesinato de los principales representantes de la UP y por la violenta toma del Palacio de Justicia por guerrilleros del M-19 en noviembre de 1985. Con el objetivo de eliminar los archivos que condenaban a los narcotraficantes extraditables, el M-19 no sólo tomó el Palacio, sino que secuestró y tomó como rehenes a los magistrados de la Corte Suprema de Justicia, el Consejo de Estado y demás personas que visitaban el recinto. Lo anterior llevó en una lucha armada entre el ejército nacional y el ejército revolucionario, culminando con la muerte de todos los guerrilleros, rehenes y varios soldados. Las guerrillas aparecieron en Colombia en la década de los 60s influenciados por la Revolución Cubana. Anteriormente existieron otros grupos revolucionarios armados participantes de las distintas guerras civiles y de diversos actos de bandolerismo. Las FARC junto con el ELN y el EPL fueron grandes guerrillas colombianas creadas en los años 60. El M-19 fue creado a finales de los 70. El comercio de la droga ha estado altamente aliado con las guerrillas que han garantizado la tranquilidad de la economía ilegal. Incluso el crecimiento de las guerrillas a comienzos de los ochenta se comprende por sus ingresos ligados al secuestro; al control de territorios de cultivos ilegales; a la vigilancia de laboratorios procesadores de droga; al cuidado de los medios para el comercio ilegal; a los “impuestos” cobrados a los cultivadores, transportadores, entre otros. Igualmente las organizaciones paramilitares están ligadas a la difusión del tráfico de droga: en 1981, los narcotraficantes establecieron la primera organización paramilitar –MAS-. De la misma manera 11

narcotráfico 11 y “la revolución pacifica” 12 de grandes impulsos hacia la modernización y globalización 13 .

es sabido que los grupos paramilitares surgieron como producto de la cooperación entre miembros del ejército y grandes agricultores y ganaderos que han necesitado la protección de sus tierras y familias contra las guerrillas.

11 El narcoterrorismo sacudió las principales ciudades del país desde 1984 cuando asesinaron al Ministro de Justicia Rodrigo Lara Bonilla, respetado por perseguir a los narcotraficantes dirigidos por Pablo Escobar. Luego del asesinato del Ministro, el presidente Betancur aprobó la Ley de extradición e inició la guerra del narcotráfico contra las autoridades, contra los simpatizantes de la extradición, contra otros narcotraficantes, contra los críticos de su negocio. Luego del asesinato del candidato presidencial Luís Carlos Galán en 1989, el Presidente Virgilio Barco anunció la guerra contra el narcotráfico… siguieron los asesinatos de periodistas, políticos, policías, guerrilleros, ciudadanos y narcotraficantes (sobretodo del cartel de Cali y de Medellín a causa de la guerra entre carteles y los ataques de las autoridades estatales). La guerra del narcotráfico terminó con la muerte de Pablo Escobar. El inicio de la economía de la droga se dio en la década de los 70 con los cultivos de marihuana en la Costa Atlántica. Diez años más tarde comenzó a cultivarse la coca y Colombia se hizo famosa no sólo por su cultivo sino por su papel principal en la transformación, control de redes de exportación y distribución hacia Los Estados Unidos. Al inicio de los años noventa se añadió a esta economía la reactivación del cultivo de la marihuana y el inicio de las plantaciones de amapola y la fabricación de la heroína.

12 Plan de desarrollo del presidente Cesar Gaviria Trujillo. Con la “la revolución pacifica” el presidente Cesar Gaviria dejó el viejo esquema económico proteccionista e integró a Colombia al mercado mundial en forma competitiva: Colombia se enfrentaba a un proceso económico de modernización de la mano de una vida social y cultural altamente influenciada por un ente político ordenador contradictorio respecto a sus políticas económicas, y a sus costumbres religiosas y educativas. Bajo este mismo gobierno se creó La Asamblea Constituyente y la nueva Constitución de 1991 como instrumento para modernizar las practicas políticas, económicas y culturales de la nación. La constitución de 1991 sustituyó a la Constitución de 1886.

13 Con el inicio de la globalización y el auge del neoliberalismo a nivel mundial en la década de los ochenta; Colombia se vio enfrentada a un nuevo reto civilizador, a nuevos adelantos tecnológicos y de mercado; a nuevas nociones mundiales occidentales sin haber estado preparada social y culturalmente, sin haber incluso interiorizado el modelo modernizador de comienzos y mediados de siglo. Si bien Colombia no sufrió la fuerte crisis económica que muchos países latinoamericanos sufrieron durante esta década; si compartió, con las otras naciones latinoamericanas, experiencias dramáticas que aumentaron el desempleo, la pobreza, las migraciones del campo a las ciudades y las economías informales e ilegales, las cuales crecían por razón del uso de la violencia; y la deuda externa. Aunque Colombia fue el único país latinoamericano que cumplió con sus pagos a la deuda externa con 12

recursos de exportación, no significaba que Colombia no experimentara una crisis similar, o peor, a la de las demás naciones latinoamericanas. Los presidentes colombianos de las décadas de los 80 y 90 fueron los siguientes: Belisario Betancur Cuartas 1982 – 1986; Virgilio Barco Vargas 1986 – 1990; Cesar Gaviria Trujillo 1990 – 1994; Ernesto Samper Pizano 1994 – 1998; Carlos Lemos Simmonds 1998 designado; Andrés Pastrana Arango 1998 – 2002.

13

No es desatinado pensar que la larga historia de violencia 14 ha afectado hondamente las

14 Colombia tiene una larga historia de violencia: En la segunda mitad del siglo XIX, las constantes guerras bipartidistas no afectaron el ámbito económico en el cual se desarrollaron los medios de transporte, la banca, las exportaciones, la educación técnica; no obstante los paralelos movimientos fortalecedores de elementos tradicionalistas siempre estuvieron presentes, obteniendo apoyo entre los procesos de socialización dominados por la Iglesia y la familia. De esta manera la posición frente a la religión y la educación se convirtió en un fenómeno político, social y cultural transmitido por generaciones. Las guerras decimonónicas llevaron a la interiorización familiar y regional de identidades políticas y territoriales arraigadas. Estas identidades fueron, y han sido, mantenedoras de ideales específicos transmitidos y defendidos violentamente por décadas hasta mediados del siglo XX. Las tres primeras décadas del siglo XX fueron gobernadas por presidentes conservadores cuya división llevó al triunfo de un candidato presidencial liberal en 1930, dando origen a casi 20 años de posteriores periodos presidenciales liberales que de nuevo ambicionaron una reforma democrática beneficiando la industrialización; impulsando el cambio en el régimen de propiedad sobre la tierra, en las relaciones entre el Estado e Iglesia, en la democratización de la adecuación y en la sociedad por medio del aumento de escuelas públicas, una mayor participación e igualdad de oportunidades sociales. Obviamente esta posición liberal volvió a desencadenar la tradicional violencia defensora de la religión. El sector popular del liberalismo a su vez desató una inmediata respuesta violenta por la cual emprendiendo una defensa de los campesinos, estableció una enorme rebelión popular bajo la orientación del caudillo Jorge Eliécer Gaitán asesinado el 9 de abril de 1948, asesinato que desató la denominada época de La Violencia: La movilización política populista iniciada por Gaitán, y su asesinato conocido como el Bogotazo, reavivó y reanimó la guerra bipartidista provocando el fenómeno social y político denominado como La Violencia que duró hasta 1957 cuando se instauró el Frente Nacional: pacto mediante el cual los Partidos Liberal y Conservador alternarían el gobierno de la nación en periodos presidenciales de cuatro años durante los 12 años siguientes. De esta manera, la vida colombiana hasta los 60 había estado caracterizada por el enfrentamiento entre los Partidos Políticos Liberal y Conservador originados desde mediados del siglo XIX. Esta diferencia se caracterizó específicamente por los siguientes puntos: el Partido Conservador seguía un modelo de modernización capitalista conservando tradicionales estructuras sociales. Se inclinaba en dar continuidad a la jerarquía social y política de la Iglesia católica, al dominio territorial de latifundistas y a la falta de moratoria social, apoyados por la educación religiosa y técnica. El Partido Liberal seguía también un modelo modernizador pero sostenía la importancia de aplicar la autonomía del Estado y la educación frente a la Iglesia con el objetivo de educar sectores populares, y aplicar prácticas democráticas apoyadas en modelos políticos europeos. Es decir que la discrepancia radicaba primordialmente en la posición partidista frente a la Iglesia, su papel prestigioso en la educación y su influencia en la posesión terrateniente, indistintamente del común ideario del proyecto modernizador vigente desde comienzos de siglo. No obstante ambos se asemejaban en su visión de perpetuar las diferencias sociales y en su papel ordenador de la sociedad para evitar el desmoronamiento de dicha disposición establecida desde épocas coloniales. 14

identidades e imaginarios sociales y culturales de varias generaciones juveniles las cuales toman actitudes simbólicas para responder frente o contra la sociedad que las rodea. La violencia ha mantenido por tiempos una desconfianza política de los colombianos no sólo frente a los partidos sino frente al Estado; además ha alimentado cotidianamente la codicia, la rivalidad, la violencia; conllevando a un mayor quebrantamiento no sólo político sino identitario, social, cultural, familiar y territorial. Alonso Salazar escribe: “En Colombia, los jóvenes emergieron a la vida pública en los años ochenta desde el torbellino de violencias, en ocasiones instrumentalizados como marionetas de otros poderes y en otras, de manera relativamente autónoma, constituyéndose, por las características de los actores y de los escenarios, en las formas más visibles de la violencia. El perfil de los asesinos de ministros, jueces, policías y ciudadanos, es de todos conocido: jóvenes entre dieciséis y veinte años, de origen popular, a veces desertores del sistema escolar, casi siempre de familias descuadernadas, amantes de la música salsa, las rancheras y la carrilera, ocasionalmente rockeros, católicos declarados, devotos de María Auxiliadora y portadores de símbolos religiosos”. 15

Salazar, periodista y comunicador social, es uno de los primeros en investigar culturalmente la juventud colombiana en crisis. En su libro No nacimos pa’semilla, La cultura de

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Abstract: I have framed my dissertation within new discussions developed in Colombia, Argentina, Spain, Brazil and Mexico about the socio-cultural place of young people in the globalized periphery. I am studying Colombian narratives about violence related to the cultural identities and practices of youth in two specific socio-cultural environments in the marginal neighborhoods of Bogotá and Medellín. I understand narratives about violence to be a group of works (novels, chronicles, testimonies, documentaries, and fiction films) dedicated to the conflictive urban reality of the '80s and '90s in Colombia. These narratives determine positions and experiences that reveal imaginaries, sensibilities and identities of contemporary young people, understanding them as social actors that have been under-estimated. I ask how the practices and experiences of the young refer to local and global transformations regarding experiences of gender, sexuality, survival, religiosity, consumption and violence.