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Las reescrituras de las tragedias griegas en el teatro dominicano del siglo XX

ProQuest Dissertations and Theses, 2011
Dissertation
Author: Doris Melo Mendoza
Abstract:
En esta tesis presentamos el tema de las reescrituras de las tragedias antiguas en el teatro hispanoamericano, de forma amplia, y en el teatro dominicano del siglo XX de forma específica. Tomaremos como corpus de la tragedia antigua las obras de Esquilo, Sófocles y Eurípides. Para este análisis, seguiremos las ideas sobre transtextualidad que propone Gerard Genette (1930-) en su libro Palimmpsestes: La literature au second degree (1962), especificamente los términos hipotexto e hipertexto, siendo el hipotexto la tragedia antigua y el hipertexto la reescritura hispanoamericana o dominicana. Existe un interés constante en los dramaturgos hispanoamericanos y dominicanos a lo largo del siglo XX en rescribir los clásicos griegos. Estas reescrituras representan las polémicas que Jean Duvignaud (1921-2007), en su libro Sociología del teatro: Ensayo sobre las sombras colectivas (1966), ha asignado al sujeto que llama "el héroe prometeico", quien se encuentra en pugna con la sociedad en que vive. Nos ocuparemos del género de la tragedia, desde los planteamientos de Platón y Aristóteles en la antigüedad hasta el siglo XX, con el fin de establecer la diferencia entre el género tragedia y el concepto de lo trágico, que define muy bien Albin Lesky (1896-1981) en su libro La tragedia griega (1935). Otros aspectos como la hamartia, la hybris, la anagnórisis y la colisión trágica que plantean Aristóteles, Hegel y Kirkegaard, entre otros, nos ayudarán a analizar las obras, de tal manera que podamos observar las diferencias y similitudes entre los textos antiguos y los textos modernos, entre las sociedades antiguas y sus sistemas religiosos, políticos, económicos y la situación política y social de Hispanoamérica, en general, y de la República Dominicana, en particular. Existen dos tipos de obras en el teatro dominicano afiliadas a la tragedia antigua. Por un lado, algunos autores evaden el compromiso político, como Pedro Henríquez Ureña (1896-1946), con su obra El nacimiento de Dionisos (1906), y Franklin Mieses Burgos (1907-1976), con su obra Medea (1965). Por otro lado, existen autores que presentan un compromiso ante los problemas políticos de la dictadura de Ulises Heureaux en el siglo XIX, como Iván García (1938-), con su obra Andrómaca (1983), y los que se afilian a un compromiso frente a los problemas de la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo Molina, durante el siglo XX. Ente ellos se encuentran Marcio Veloz Maggiolo (1936-) con Creonte (1963), Héctor Incháustegui Cabral (1912-1979) con Miedo en un puñado de polvo una trilogía compuesta por Prometeo, Filoctetes e Hipólito publicadas en (1964), y Franklin Domínguez (1931-) con Antígona Humor (1961). Cada uno de estos dramaturgos hispanoamericanos y dominicanos representan un segmento de la historia social y política de sus respectivos países.

Las reescrituras de las tragedias griegas en el teatro dominicano del siglo XX

Disertación presentada al Departamento de Estudios Hispánicos, como requisit o final para obtener el grado de Doctor en Filosofía, en la Universidad de Puerto Rico

Doris Melo Mendoza (Autora)

Mayo 2011

All rights reserved INFORMATION TO ALL USERS The quality of this reproduction is dependent on the quality of the copy submitted. In the unlikely event that the author did not send a complete manuscript and there are missing pages, these will be noted. Also, if material had to be removed, a note will indicate the deletion. All rights reserved. This edition of the work is protected against unauthorized copying under Title 17, United States Code. ProQuest LLC. 789 East Eisenhower Parkway P.O. Box 1346 Ann Arbor, MI 48106 - 1346 UMI 3456902 Copyright 2011 by ProQuest LLC. UMI Number: 3456902

Las reescrituras de las tragedias griegas en el teatro dominicano del siglo XX

Disertación presentada al Departamento de Estudios Hispánicos, como requisit o final para obtener el grado de Doctor en Filosofía, en la Universidad de Puerto Rico

Mayo 2011 Doris Melo Mendoza (Autora)

Aprobada con la calificación de:

_______________________

____________________________ ____________________________ Miembros del Comité Examinador _______________________ Dr. Miguel Ángel Náter Presidente del Comité Examinador

Índice

Resumen…………………………………........................................................................... i

Biografía de la autora……………………………….…..............................……......…..iii Título de la tesis………………………………................................……..…....…….….iv Dedicatoria………………………………….................................………......…………...v Agradecimientos.…………………………………........................................……...……vi Introducción……………………………………… ……....................................…...……1 Capítulo I De la tragedia a lo trágico: nacimiento y muerte de la tragedia....................................5 Capítulo II Marco Teórico………………………..........................................................................................39 Capítulo III Reescritura de las tragedias griegas en el teatro hispanoamérican o del siglo XX......................................................................................................................................59 Antígona …………………………………………………..…..........................................61 Medea …………………………….………….....................................…………….........91 La Orestiada …….……………………..….....................................……….…….....….100 Ifigenia…………………………………… …………...…….....................................….112 Los siete contra Tebas ……………………………….....................................…….…..117 Edipo……………………………………………………....................................……...129

Capítulo IV Reescrituras de la tragedia griega en el teatro dominicano del siglo XX....................................................................................................................................144 Conclusiones……………….....................................……………………….…….……220 Obras citadas…………………….........................…………………………….……....224

i Resumen

En esta tesis presentamos el tema de las reescrituras de l as tragedias antiguas en el teatro hispanoamericano, de forma amplia, y en el teatro dominicano de l siglo XX de forma específica. Tomaremos como corpus de la tragedia antigua las obras de Esquilo, Sófocles y Eurípides. Para este análisis, seguiremos las ide as sobre transtextualidad que propone Gerard Genette (1930-) en su libro Palimmpsestes: La lit erature au second degree (1962), especificamente los términos hipotexto e hipertexto, siendo e l hipotexto la tragedia antigua y el hipertexto la reescritura hispanoamericana o domini cana. Existe un interés constante en los dramaturgos hispanoamericanos y do minicanos a lo largo del siglo XX en rescribir los clásicos griegos. Esta s reescrituras representan las polémicas que Jean Duvignaud (1921-2007), en su libro Sociología del teatro: Ensayo sobre las sombras colectivas (1966), ha asignado al sujeto que llama “el héroe prometeico”, quien se encuentra en pugna con la sociedad en que vive. Nos ocuparemos del género de la tragedia, desde los planteamientos de Platón y Aristóteles en la antigüedad hasta el siglo XX, con el fin de establecer la diferencia entre el género tragedia y el concepto de lo trágico, que define muy bie n Albin Lesky (1896- 1981) en su libro La tragedia griega (1935). Otros aspectos como la hamartia , la hybris , la anagnórisis y la colisión trágica que plantean Aristóteles, Hegel y Kirkegaard, entre otros, nos ayudarán a analizar las obras, de tal manera que podam os observar las diferencias y similitudes entre los textos antiguos y los tex tos modernos, entre las sociedades antiguas y sus sistemas religiosos, políticos, económic os y la situación política y social de Hispanoamérica, en general, y de la Repúbl ica Dominicana, en particular.

ii Existen dos tipos de obras en el teatro dominicano afiliadas a la t ragedia antigua. Por un lado, algunos autores evaden el compromiso político, como Pedro Henríquez U reña (1896-1946), con su obra El nacimiento de Dionisos (1906), y Franklin Mieses Burgos (1907-1976), con su obra Medea (1965). Por otro lado, existen autores que presentan un compromiso ante los problemas políticos de la dictadura de Ulises Heureaux en el siglo XIX, como Iván García (1938-), con su obra Andrómaca (1983), y los que se afilian a un compromiso frente a los problemas de la dictadura de Rafael Leónida s Trujillo Molina, durante el siglo XX. Ente ellos se encuentran Marcio Veloz Maggi olo (1936-) con Creonte (1963), Héctor Incháustegui Cabral (1912-1979) con Miedo en un puñado de polvo una trilogía compuesta por Prometeo , Filoctetes e Hipólito publicadas en (1964), y Franklin Domínguez (1931-) con Antígona Humor (1961). Cada uno de estos dramaturgos hispanoamericanos y dominicanos representan un segmento de l a historia social y política de sus respectivos países.

iii

Biografía de la autora

Doris Melo Mendoza nació en Santo Domingo el 7 de octubre del 1948. Obtuvo el grado de Licenciada en Psicología Clínica en 1975 en la Universidad A utónoma de Santo Domingo con la presentación de la tesis: “Un estudio de modificación de conducta para incrementar la atención visual de forma y color en un niño diagnostic ado con problemas académicos”. Durante quince años se dedicó a estudiar y enseñar arte, escultura y pintura sobre cerámica y porcelana en la ciudad de Santo Domingo. Estudió durant e los años 1979-1982 técnicas en china painting sobre porcelana bajo la dirección de prestigiosos artistas como Doris Taylor, en Orlando, Florida, y en Boston, Massac hussets. En el año 1992, ingresó a la Universidad de Puerto Rico para continuar sus estudios en arte. Estudió una concentración en Artes Plásticas e Historia del Arte. I ngresó, más tarde al Programa Graduado de Estudios Hispánicos y terminó su maestría en el 2004, c on la presentación de su tesis: “Ritos de cabaret de Marcio Veloz Maggiolo, y La balada de Alfonsina Bairán , de Andrés L. Mateo: Análisis e interpretación de dos novelas domini canas contemporáneas desde la perspectiva crítica del carnaval de Mi jail Bajtín”, bajo la dirección de la doctora Carmen I. Pérez Marín. En el 2006, inicia su doctorado en la misma universidad. Ha sido profesora de español desde el año 2005 en la Universidad Ana G. Méndez de Cupey, Puerto Rico. En abril del 2010, presentó su primer poemario, titulado Sólo de pasión, soledades y otras ausencias . Además, ha escrito otros libros inéditos: Anécdotas y cuentos

de una mujer caribeña y dos poemarios que se titulan El olor de la palabra rota y Rasgando la memoria.

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Las reescrituras de las tragedias griegas en el te atro dominicano del siglo XX

v Dedicatoria

A la memoria de mi hijo Ricardo José Neder (1966-2005), a la memori a de mi padre Rafael Melo, quien me mostró desde temprana edad el interés por las letras. A la memoria de mi hermana Ivonne Melo. A mis hijos Juan José, José Oscar y José Miguel, gracias por su amor, su apoyo y por estar presentes cuando más los he necesitado. Me siento muy orgullosa de todos us tedes y más en este día en que comparto una más de mis metas. A mi querida madre, a mis hermanos, familiares y amigos, por su a poyo incondicional y haber compartido conmigo en las buenas y en las malas, en las tristezas y en las alegrías. Por haber contribuido todos a mi realización personal en t odos estos años de estudios graduados.

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Agradecimientos

Deseo expresar mi reconocimiento y agradecimiento a las person as que con su apoyo y paciencia hicieron posible que este proyecto se realizara: Al doctor Miguel Ángel Náter, quien ha sido mi consejero de tesis. Por su dedicación, sus cert eros comentarios y por su profundo interés y continuo apoyo en la realización y culminación de este proyec to y en mi carrera profesional. A los miembros del comité quiero dar las gracias por haberme perm itido escogerlos para ser lectores de esta tesis. Al doctor Fernando Feliú, graci as, porque a pesar de no haber tomado cursos con él, ha confiado en mi trabajo. A la doctora Edit h Faría Cancel, mi gran amiga y admirada profesora quien me ha demostrado su amor i ncondicional desde el momento en que la conocí en los cursos de bachillerato y más tarde a nivel graduado, además de haber tenido el privilegio de aceptar ser parte también de los lectores de mi tesis de maestría. Gracias por su solidarida d todos estos años. Les estaré siempre agradecida por sus constantes palabras alentadoras y su inquebrantable fe en mi capacidad para llevar a cabo esta empresa.

Introducción

Los mitos clásicos han logrado trascender el tiempo, transformándos e en un valor universal dentro de nuestra tradición occidental. En el caso del tea tro, su vigencia fue evidente en las metamorfosis gestadas en las obras de los tres grandes trágicos griegos, Esquilo, Sófocles y Eurípides. En sus obras, las acciones de los héroes trágicos, signadas casi siempre en las leyes no escritas del oikos o de la familia, corresponden a la pugna con el poder del Estado. Esto se constituye en una suerte común que rena ce a lo largo de la historia. Por sus características, por su lucha, estos héroes de los mitos antiguos han reaparecido en distintos contextos, ligados a la idea de la libert ad y la defensa de la justicia, siendo reelaborados por diversos autores y en diferentes époc as en el arte en general. Muchos de estos textos o mitos griegos han sido reinter pretados por escritores hispanoamericanos, debido a que pueden servir como mimesis de los problemas sociales del individuo contemporáneo en relación con su contexto histórico y político. En el caso de Hispanoamérica, y en especial en la República Dominicana, ha habi do dentro del teatro una serie continua de reescrituras que tienden a manifestar las pugnas del individuo con los sistemas dictatoriales. En la presente investigación, ana lizaremos algunas obras de dramaturgos dominicanos como Pedro Henríquez Ureña, Franklin Mieses Burgos, Franklin Domínguez, Marcio Veloz Maggiolo, Héctor Inchástegui Cabral e Iván García. Además, observaremos la forma en que los dramaturgos hispanoamerica nos, en general, también reescriben los mitos y las tragedias griegas antiguas con el mismo fin de presentar la situación del individuo bajo los diversos sistemas dicta toriales que se han

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desarrollado en Hispanoamérica. En cada caso, se hace necesario e stablecer las conexiones de cada una de estas obras con el mito clásico tratado en las obras de Esquilo, Sófocles y Eurípides. De esta forma, presentaremos la problemati zación de las obras trágicas hispanoamericanas, y dominicanas en particular, desde una concepción de la tragedia como género teatral, por una parte, pero también desde una pe rspectiva moral y política del sujeto social e histórico. Fueron varios los motivos que nos llevaron a emprender el trabajo de tes is que aquí desarrollamos. En primer lugar, se han realizado pocos estudios sobre e l tema, particularmente del teatro dominicano que se ha escrito durante el siglo XX. Aquí nos ocuparemos de las obras de Pedro Henríquez Ureña (1844-1946), El nacimie nto de Dionisos (1906); de Franklin Mieses Burgos (1907-1976), Medea (1965); de Héctor Incháustegui Cabral (1912-1979), Miedo en un puñado de polvo , una trilogía compuesta por Filoctetes , Hipólito y Prometeo (1964); de Marcio Veloz Maggiolo (1936-), Creonte

(1963); de Franklin Domínguez (1931-), Antígona humor (1961), y de Iván García (1938) Andrómaca (1985). Muchos de los mitos pasarán al corpus de la tragedia griega en la s obras de Esquilo, Sófocles y Eurípides. Para esto vamos a trazar la evolución de la tragedia y lo haremos en el primer capítulo, partiendo de las teorías sobre la tragedia desde Platón y Aristóteles hasta los planteamientos clásicos de la muerte de la tragedia según George Steiner en el siglo XX. Además, expanderemos las ideas de Albin Lesky (1896-1981) , acerca del término “lo trágico”, vertidas en su libro La tragedia griega (1935), y de su contribución a la esencia del género que define Aristóteles en La Poética .

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Hemos considerado al momento de analizar las obras seleccionadas, e ntenderlas no como tragedias, sino como obras trágicas, siguiendo los planteamientos de Lesky, pues entendemos que las obras hispanoamericanas y dominicanas se acercan más a estos planteamientos. En el capítulo II, nos referiremos al marco teórico que utilizare mos para analizar las obras. Este se concentra en tres partes fundamentales. Nos centra remos en el estudio de las formas dramáticas cuando sea necesario, ya que el objeto de nuestra investigación es observar la forma en que los dramaturgos hispanoamericanos y dominicanos reescriben las tragedias antiguas con el fin de denunciar la situación polí tica de Hispanoamérica y la República Dominicana en determinados momentos históricos. Para referi rnos al análisis textual, seguiremos los planteamientos de María del Carmen Bobes Naves, expuestos en Semiología de la obra dramática (1997). Los análisis que se realizaran en esta tesis son pues, refer entes a los textos dramáticos, que resultan evidentes y propensos al análisis hermenéutico, antes que la puesta en escena, el espectáculo, como lo definen los semiólogos del teatro. P ara el análisis sociológico nos serviremos de los planteamientos de Jean Duvignaud (1921-2007) , expuestos en su obra Sociología del teatro: Ensayo sobre las sombra s colectivas (1966). Estos planteamientos, nos permitirán apreciar de forma clara y precisa no sólo la exposición de los acontecimientos históricos que se reflejan en las obras de estos dramaturgos, sino que, a su vez, nos permitirán entender el cuestionamient o de la mimesis aristotélica, lo que Duvignaud reconoce como “revolución perma nente”, que no es más que la forma en que la obra es expresión de una pugna continua de las

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colectividades y de los individuos afiliados a ellas. Para Duvignaud e l teatro es una forma de “prometeísmo”, de exaltación del héroe herético (Prometeo) que se enfrenta al status quo . Por otro lado, nos serviremos de algunos de los conceptos de Gerard Ge nette (1930), expuestos en su libro Palimpsestes: La littérature au second degré (1962). En el mismo, el autor propone una serie de términos que nos pueden ayudar para el análisis de las obras dramáticas que rescriben las tragedias antiguas. Genette abar ca en su obra todo un universo de relaciones hipertextuales, entre las cuales se incluy en los hipertextos, hipotextos y paratextos, a los cuales nos referiremos en el desar rollo de este trabajo. La relación de un hipertexto con su hipotexto puede ser de orden descriptivo o i ntelectual: cuando en un texto se habla de otro. Consiste en evocar un texto sin necesi dad de hablar explícitamente de él ni de citarlo. Genette propone lo que llama “ transtextualidad”, entendido como a una serie de posibles relaciones de los textos entr e sí, y definida como todo lo que coloca al texto en relación manifiesta o secreta con ot ros textos o consigo mismo. En este caso, los hipertextos son como las reescrituras his panoamericanas y dominicanas que analizamos en este trabajo, en relación con las trag edias antiguas de Esquílo Sófocles y Eurípides que constituyen los hipotextos. En el tercer capítulo, nos acercaremos a las obras hispanoameric anas que trabajan el mito griego durante el siglo XX. En ellas, sólo mencionaremos el c ontenido de las mismas en relación con los problemas que los autores plantean respect o de la dictadura de sus países. Por otro lado, nos referiremos a lo que ha dicho la c rítica sobre estas reescrituras (hipertextos) en cuanto a su relación con los hipotext os. De igual forma,

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analizaremos los estudios críticos sobre los aspectos políticos re lacionados con las dictaduras hispanoamericanas que ellos mencionan sobre las obras. La i mportancia de la intertextualidad en las obras hispanoamericanas que respondan a lo qu e Genette llama el diálogo con el hipotexto, aporta al esclarecimiento del sujeto prome teico (Duvignaud), frente a los problemas políticos y sociales del siglo XX. En el último capítulo, nos acercaremos a las reescrituras de la tragedia antigua en el teatro dominicano del siglo XX. Las obras seleccionadas giran en tor no a dos dictaduras en República Dominicana, por lo cual dentro del teatro dominicano hay obras

comprometidas políticamente. No obstante, hay otras que sólo se ocupan de recrear el mito griego y tratan el tema social dentro de la familia de la clase burguesa, como es la obra de Franklin Domínguez, que responden a la vertiente del arte por el arte, y como es el caso de El nacimiento de Dionisos , de Henríquez Ureña.

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CAPÍTULO I De la tragedia a lo trágico: Nacimiento y muerte de la tragedia

La crítica teatral en general coincide en destacar que no se ha realizado un análisis profundo sobre el teatro en la literatura dominicana. Existen ensayos sobre la tragedia en el teatro dominicano, pero no se ha realizado un estudio de conjunto sobre las reescrituras de las tragedias griegas que han llevado a cabo los dramaturgos domi nicanos. En este trabajo nos proponemos analizar la forma en que en la República Dominic ana las tragedias antiguas han sido utilizadas para presentar la realida d sociopolítica del siglo XX. La tragedia ha servido para representar tanto la evasión del arte por el arte en el modernismo, como veremos en la obra de Pedro Henríquez Ureña (1886-1946); de

Franklin Mieses Burgos (1907-1976). Las tramas de las tragedias pued en servir, a su vez, para interpretar los problemas sociales de la República Dominic ana como puede notarse en las obras de Héctor Incháustegui Cabral, (1912-1979), Marcio Veloz Maggiolo, (1936) Franklin Domínguez (1931-) e Iván García (1938-). Las obras de los escritores que analizamos aquí son las siguientes: de Pedro Henríquez Ureña, El nacimiento de Dionisos

(1906); de Franklin Mieses Burgos, Medea (1965); de Héctor Incháustegui Cabral, Miedo en un puñado de polvo : una trilogía compuesta por Filoctetes ,

Hipólito y Prometeo

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(1964); de Marcio Veloz Maggiolo, Creonte (1963); de Franklin Domínguez, Antígona humor (1961) y de Iván García, Andrómaca

(1983). Para el análisis es necesario observar la evolución del género “tragedia”, el desarrollo del aspecto de “ lo trágico”, y cómo se adaptan a la representación de la realidad histórica de la Repúbli ca Dominicana en el siglo XX. Según Demetrio Estébanez Calderón, la teoría de los géneros lite rarios cuenta con una larga tradición en la cultura occidental, y pueden distinguirse tre s etapas fundamentales en el surgimiento y desarrollo de dicha teoría: la conocida como et apa clásica, que abarca desde Platón y Aristóteles hasta el neoclasicismo en el sigl o XVIII, la etapa de oposición crítica al clasicismo, iniciada con la teoría romántica de los géneros (su expresión más lograda se encuentra en Lecciones de Estética , de Friedrich Hegel), y el período de reelaboración de la mencionada teoría a partir del Formalismo ruso y las nuevas escuelas de crítica literaria del siglo XX: New Criticism, Estructuralism o, entre otras (466). La teoría clásica de los géneros se desarrolla en Grecia a través de las obras de Platón (427-347 a. C.) y Aristóteles (367-322 a. C.), y se consolida en Roma c on Horacio y los retóricos Cicerón y Quintiliano. En el libro tercero de La Repúblic a, Platón distingue tres tipos de discursos: aquel en el cual el poeta habla como si fuese él mismo, lo cual equivaldría a la lírica; aquel en el cual el poeta alterna su palabra y la de los personajes, que equivale a la épica; y aquel en el cual sólo aparece la voz de los personajes, que equivale a la dramática: […] Creo ahora haberte hecho entender lo que no comprendías al principio; a saber, que en la poesía y en toda ficción hay tres clas es de narraciones. La primera es imitativa y como acabas de decir, pertenec e a la tragedia y a la comedia. La segunda se hace en nombre del poet a, y la

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verás empleada en los ditirambos. La tercera es una mezcla de una y otra y nos servimos de ella en la epopeya y en otras cosas. (102)

Sin embargo, Platón no se ocupa de teorizar acerca del género “tr agedia”. Esto lo realizará Aristóteles en La Poética

(s. IV a. C.).

Para éste, la tragedia es mimesis de acciones de seres humanos superiores a nosotros: Es, pues, la tragedia reproducción imitativa de acciones esforzadas,

perfectas, grandiosas, en deleitoso lenguaje, cada peculiar deleite en su correspondiente parte: imitación de varones en acción, no simple recit ado; e imitación que determine entre conmiseración y terror el tér mino medio en que los afectos adquieran estado de pureza. Y llamo lenguaje deleitos o al que tenga ritmo, armonía y métrica; y por cada peculiar deleite de ritmo, armonía y métrica hace su efecto purificador en algunas partes mediante la métrica, sola, en otras por medio de la melodía. (138)

Para Aristóteles, existe la idea de que en la tragedia pr edominan el destino y la voluntad de los dioses. En ella vemos cómo esa voluntad se realiza, porque el héroe actúa y es mediante la acción que se concretiza el drama. Indica que, en cuanto al número de actores de la tragedia, Esquilo comenzó por aumentarlo de uno a dos: dism inuyó la parte del coro y dio al diálogo la función principal. Sófocles elevó a tres el número de actores e hizo decorar el escenario (137). Uno de los elementos más importantes de la tragedia, como Aristóte les los entiende, es la peripecia o la forma en que la vida del héroe cambia de bien a mal: […] peripecia es la inversión de las cosas en sentido contrario, y c omo quedó también dicho, tal inversión debe acontecer o por necesidad o según probabilidad, como en el Edipo se ve, que el que vino a fortalecerle y librarle del temor que tenía por lo de su madre, en habiendo mostrado quien era, le causó contrario efecto […]. El reconocimiento, como su nombre mismo lo indica, es una inversión o cambio de ignorancia a conocimiento

que lleva a amistad o enemistad de los predestinados. (146)

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Así, ese cambio se da en la vida de los héroes sin que éstos l o sepan y produce la posterior anagnórisis o reconocimiento; es decir, el momento en que se reconoce tal cambio. Es, tal y como señala Aristóteles, “[…] una inversión o cambi o de ignorancia a conocimiento que lleva a enemistad de los predestinados a mala o buena ventura. Y bellísimo será aquel reconocimiento que pase por peripecia […]” (146). No obstante, desde el punto de vista de la cantidad, o sea, de las partes separable s que pueden darse en la tragedia, se encuentran: el prólogo, los episodios, el éxodo, y el c oro que, a su vez, se divide en parados y estasimón (147). Aristóteles refiere que la forma correcta de presentar e l cambio del héroe es la caída desde el prestigio y la felicidad debida a un fallo o error de cál culo ( hamartía ). A su vez, la conmiseración y el terror son elementos necesarios para la katarsis o purificación del espíritu, que debe producir la tragedia, ya que el espectador debe se ntir temor ante los acontecimientos que le suceden al héroe, proyectando en ellos sus bajas pasiones a través de la identificación. Al identificarse con el héroe, someten su es píritu a la purificación y sienten que esto les puede suceder en algún momento de su vida, por lo cual despertará en ellos conmiseración. Araceli Laurence, en su trabajo “ Hybris y castigo en la tragedia y la historiografía griega”, señala que la hybris es esa forma de actuar movida por un impulso irrefrenable en el cual el personaje no puede controlar su ira, insolencia, desenf reno, empecinamiento. La hybris parece ser el motor de la tragedia (1).

Clímaco Pérez plantea que la obra literaria fue interpretada por Platón y Aristóteles como mimesis, como imitaciones de la vida. La tragedia, la epopey a, la comedia y la

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poesía son imitaciones que se distinguen entre sí, por el medio, el objeto y la manera como realizan la imitación. Continúa afirmando que se trata de im itaciones muy especiales, ya que en el sentido estricto no remiten a hechos s ensibles de ocurrencia de la vida cotidiana, sino al ser constitutivo del mundo, al núcleo esencial y profundo de las cosas. En ese contexto, la obra literaria es interpretada como la inmanente necesidad del mundo, la mimesis del destino que, por efecto de las leyes que rige n la existencia, debe realizarse necesariamente (2). De otra parte, Pérez refiere que la tragedia tiene sentido e n relación con un orden al que pertenece el ser humano y que se insinúa de manera continua a lo largo de la existencia del ser humano real o representado como personaje de la obra literaria. Continúa afirmando que la tragedia, además, revela el ser del mund o. El aspecto problemático de lo trágico consiste en la relación con el orden que tra sciende toda individualidad, pues no se trata de una relación transparente, sino que, por el contrario, está matizada de problemas que tienen incidencias determinantes sobr e el sentido de existir y las formas como se posiciona el ser humano, de su lugar en el mundo (3). Varios siglos después de Aristóteles, Horacio (65 a. C.), en uno de sus textos fundamentales, La Epístola a los Pisones

(20 a. C.), retoma los postulados que Aristóteles había planteado en La Poética . Horacio obtuvo con su obra respeto y admiración en los círculos literarios romanos, a los cuales pertenecían Virgil io y Lucio Rufo, quienes le presentaron a Cayo Mecenas (38 a.C.), amigo y consejero de César Au gusto. De esta relación y admiración, el emperador le brindaría más tarde su protección.

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Los temas discutidos por Horacio gozaron de un respaldo universal a lo l argo de la literatura posterior a su fallecimiento. Principalmente, partiendo desde el Renacimiento, es difícil no hallar una sola composición influida por los tópicos o las formas horacian as. Para Horacio, la tragedia no debe desparramar versos frívolos, por lo qu e refleja en su poética una actitud didáctica. Además, sigue de cerca a Aristót eles, sobre todo en cuanto a la verosimilitud y la propedéutica: Los poetas quieren ser útiles o deleitar, o al mismo tiempo decir lo ameno e idóneo para la vida. Sé breve en tus consejos, para que los espíritus r ápido perciban dóciles tus palabras y las retengan fielmente. […]. Las ficciones para deleite que sean muy cercanas a la verdad, para que la obra pretenda que se crea cualquier cosa, como «niño devorado por un ogro sale vivo de su tripa». (567)

Por otro lado, afirma que los personajes conocidos se deben mantener con carácter, con el que se han presentado desde el principio hasta el final de la obr a. Además, el héroe deberá ser un modelo vivo de la sociedad, en las diversas costumbres con naturalidad. En lo que se refiere a la mezcla de la tragedia y la comedi a, Horacio propone que ambos, temas y versos, sean reglamentados: Un tema cómico no quiere ser tratado en versos trágicos. Asimismo la cena de Tiestes no está bien narrarla en poemas informales y casi dignos del zueco. Que cada cosa mantenga el sitio propio que le ha tocado en suerte. Ahora bien, a veces también la comedia eleva su voz y el airado Cremes declama con hinchada expresión y a veces el trágico se duele con lengua pedestre, cuando Télefo y Peleo, uno pobre, el otro desterrado, prescinden de ampulosidad y palabras de pie y medio, si su lamento procura tocar el corazón del espectador. (543)

Aristóteles y Horacio gozaron de alguna resonancia en la Edad Media sobre todo con la traducción y los comentarios en árabe que desarrolló Averroes y que fueron traducidos

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al latín por Herman. No obstante, la noción de tragedia aristotélic a pierde su sentido original, sobre todo en el texto de Dante Alighieri

(1265-1321), “Carta al gran Can de la Scala de

Verona ” (1316-1317). En esta obra, se aleja de Aristóteles, pues sólo distingue a la tragedia por la forma en que termina. En cuanto a que la tra gedia, en su comienzo es “admirable y tranquila”, pero al final, en el desenlace, resulta t riste y horrible. De manera que, a su entender, las tragedias deben terminar de forma catastrófica: […] porque la tragedia al principio es admirable y tranquila, pero al final en el desenlace resulta triste y horrible; y por esto su nombre procede de Tragos , que significa macho cabrío y oda . De donde su significado etimológico es “canto del macho cabrío ”, esto es, desagradable como el macho cabrío; todo esto, lo explica Séneca en sus tragedias. (815)

Si bien Dante se aparta un poco de Aristóteles y a éste, a pesa r de las traducciones y comentarios de Averroes y Herman, no se le tomó en consideración; en e l Renacimiento vuelve a tomar auge la tradición trágica antigua. En el año 1564, Antonio Sebastiano Minturno (1507-1574) redactaba su Arte poética . En ella seguía de cerca a Aristóteles en cuanto a la concepci ón de que el arte es mimesis, y dividía la poesía en tres estadios superiores: la poesía épica , la poesía escénica y la poesía mélica o lírica. En el diálogo o “ragionamento” que se de sarrolla entre Vespasiano Gonzaga y Antonio Minturno, el primero pregunta por la esencia de la p oesía, a lo cual responde Minturno que se trata de “imitación”: “Vesp. Che co ∫ è a Poesía. M. Imitatione de uarie maniere di per ∫ one, di diuer ∫ i modi, ò con parole, ò con harmonia, ò con tempi; ∫ eparatamente, ò con tute que ∫ te co ∫ e in ∫ ieme” (2). En cuanto a la división: “Vesp. Quante adunque ∫ ono le parti della poe ∫ ia? M. Tre generali: l’unna ∫ i chiama Epica, l’altra ∫ cenica, la terza Melica, ò Lyrica che dir ui piaccia” (3). Al preguntársele por la poesía

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escénica, Minturno describe tres modalidades: la trágica, la c ómica y la satírica. En el segundo “ragionamento” con Angelo Constanzo, se define la poesía escé nica, partiendo de la poética de Aristóteles: Che co ∫ a è la ∫ cenica Poe ∫ ia? M. Imitatione di co ∫ a. que rappre ∫ entino in teatro ∫ otto una materia interna, e perfectta, e di certa grandezza copr e ∫ e: laqual ∫ i fa, non ∫ emplicemente narrando; ma introducèndo per ∫ one in atto et in ragionamento, è cò dir ∫ oaue, e deletteuole […]. (65)

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Abstract: En esta tesis presentamos el tema de las reescrituras de las tragedias antiguas en el teatro hispanoamericano, de forma amplia, y en el teatro dominicano del siglo XX de forma específica. Tomaremos como corpus de la tragedia antigua las obras de Esquilo, Sófocles y Eurípides. Para este análisis, seguiremos las ideas sobre transtextualidad que propone Gerard Genette (1930-) en su libro Palimmpsestes: La literature au second degree (1962), especificamente los términos hipotexto e hipertexto, siendo el hipotexto la tragedia antigua y el hipertexto la reescritura hispanoamericana o dominicana. Existe un interés constante en los dramaturgos hispanoamericanos y dominicanos a lo largo del siglo XX en rescribir los clásicos griegos. Estas reescrituras representan las polémicas que Jean Duvignaud (1921-2007), en su libro Sociología del teatro: Ensayo sobre las sombras colectivas (1966), ha asignado al sujeto que llama "el héroe prometeico", quien se encuentra en pugna con la sociedad en que vive. Nos ocuparemos del género de la tragedia, desde los planteamientos de Platón y Aristóteles en la antigüedad hasta el siglo XX, con el fin de establecer la diferencia entre el género tragedia y el concepto de lo trágico, que define muy bien Albin Lesky (1896-1981) en su libro La tragedia griega (1935). Otros aspectos como la hamartia, la hybris, la anagnórisis y la colisión trágica que plantean Aristóteles, Hegel y Kirkegaard, entre otros, nos ayudarán a analizar las obras, de tal manera que podamos observar las diferencias y similitudes entre los textos antiguos y los textos modernos, entre las sociedades antiguas y sus sistemas religiosos, políticos, económicos y la situación política y social de Hispanoamérica, en general, y de la República Dominicana, en particular. Existen dos tipos de obras en el teatro dominicano afiliadas a la tragedia antigua. Por un lado, algunos autores evaden el compromiso político, como Pedro Henríquez Ureña (1896-1946), con su obra El nacimiento de Dionisos (1906), y Franklin Mieses Burgos (1907-1976), con su obra Medea (1965). Por otro lado, existen autores que presentan un compromiso ante los problemas políticos de la dictadura de Ulises Heureaux en el siglo XIX, como Iván García (1938-), con su obra Andrómaca (1983), y los que se afilian a un compromiso frente a los problemas de la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo Molina, durante el siglo XX. Ente ellos se encuentran Marcio Veloz Maggiolo (1936-) con Creonte (1963), Héctor Incháustegui Cabral (1912-1979) con Miedo en un puñado de polvo una trilogía compuesta por Prometeo, Filoctetes e Hipólito publicadas en (1964), y Franklin Domínguez (1931-) con Antígona Humor (1961). Cada uno de estos dramaturgos hispanoamericanos y dominicanos representan un segmento de la historia social y política de sus respectivos países.