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Las cuotas raciales en el discurso mediatico y academico brasileno

Dissertation
Author: Isabel Manuela Estrada-Portales
Abstract:
This dissertation studies the parallel processes of implementation and legislation of affirmative action, in particular quotas, for the black, brown and indigenous population in Brazil, from 2000 to 2010. The study focuses on how these processes played out in academia and the media and the multiple instances of cross pollinating between them. Brazilian academia struggles with affirmative action because it challenges several entrenched beliefs that academics not only espouse but helped to establish in the popular imaginary. Among those beliefs are the class nature of racial disparities, the inexistence of structural or institutional racism, and the lasting and positive effects of the racial democracy myth as a national telos. Besides, academia and the media find complicated the development of public policy based on the concept of race which now lacks scientific standing. For the media and academia, racial quotas have become no less than a discussion of national identity. This study shows how Brazilian mainstream media has taken an open position against affirmative action and quotas and how the professional ideologies of journalists and editors have served to construct a lopsided polemic, by a careful selection of sources and by limiting the access of the leadership of the Movimento Negro and other advocates in favor of the measures. This dissertation studies the construction of the media discourse, its intersection with the academic discourse and the overlap between the editorial and the news pages in the quest for presenting a unified discourse against quotas. It is a particular contention of this study that the media elite and academia are both defending a power position that winds up supporting the status quo and white privilege. The racial quotas question the integrity of academia because it has contributed to develop this unifying but failing national discourse and the integrity of the media which has made that discourse common knowledge. However, the last decade of debate has contributed to a repositioning of most scholars and institutions towards acceptance of affirmative action measures, including racial quotas, for higher education, in part due to the positive results the policy has rendered in the institutions that have already adopted them.

discourse and the overlap between the editorial and the news pages in the quest for presenting a unified discourse against quotas. It is a particular contention of this study that the media elite and academia are both defending a power position that winds up supporting the status quo and white privilege. The racial quotas question the integrity of academia because it has contributed to develop this unifying but failing national discourse and the integrity of the media which has made that discourse common knowledge. However, the last decade of debate has contributed to a repositioning of most scholars and institutions towards acceptance of affirmative action measures, including racial quotas, for higher education, in part due to the positive results the policy has rendered in the institutions that have already adopted them.

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A mis hijas, Carmen y Belén. A mis padres, Víctor Manuel y Lourdes Pilar.

Tengo, como siempre, que agradecer a muchos, pero en especial a mi esposo, Alex, por su paciente paciencia; a Merrie Blocker y Ricardo Merlo, por la oportunidad; a mi hermano Liardo Estrada y mi cuñada Begoña Igartua, por acogerme. No podría agradecer lo suficiente a mi tutora, Joanne Rappaport, por la guía certera y la paciencia infinita. A mis muchos amigos brasileños. Y a todos los que han luchado y luchan por esa cosa elusiva y cursi que es un mundo más justo, pero que sólo parece trivial a quienes no vivimos bajo la bota literal o figurada de la explotación, el prejuicio y la desigualdad. A todos los que me dieron de beber en el camino, les dedico la palabra luminosa de la ofrenda: Gracias.

Isabel Manuela Estrada Portales

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ÍNDICE Índice………………………………………………………………………..…………. vi Abstract…………………………………………………………......……...………..… iii Introducción…………………………………...…………………………………………1 Las bases y argumentos sobre la acción afirmativa en Brasil…………….…....12 La acción afirmativa en el Brasil de ayer………………….…………………...24 Las ideologías profesionales mediáticas………………………………....…….28 Capítulo I. Raza: Un concepto amargo y sin definición……..………………...….……41 La raza como instrumento analítico……………………………………...…….47 La construcción social de la raza………………………………………..……...55 La raza y la clase………………………………….……………………………65 Del racismo y la construcción de la diferencia……………………...…….……69 Capítulo II. El dilema brasileño: Democracia racial o racista .…………………...........76 De Brasil A.F. (antes de Freyre)...…………………………………….......……81 Freyre y la invención del paraíso lusotropical... ………………………...……..89 Del blanqueamiento como reconstitución del mestizaje………………….……97 De un país sin demarcación de color, solo de clase…………...……….……..101 Raza en la academia brasileña………………………………………..………113 Discusión académica sobre la acción afirmativa………………...……...……118 La democracia racial como mitología de la unidad nacional de cara a la acción afirmativa…….…………………………………….………………………....124

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Capítulo III. La academia y la acción afirmativa en los medios brasileños………..…132 Contrapunteo brasileño de la clase versus la raza…………...…….………….137 Raza no, mestizaje sí……………………………………………...……….….149 Discriminación a la inversa e inconstitucionalidad de las cuotas………….….158 Hagiografía del mérito y la amenazada calidad académica…………………...164 Capítulo IV. El debate sobre cuotas raciales… …………………………….……………. 174 La posición editorial sobre las acciones afirmativas…….………...………….177 El consenso construido….……………..……………..….…...……………….182 Reportajes noticiosos: Las estrategias en juego..……………...… …………..202 Las cartas al editor………………….…………………..………………..……214 El sustrato racista de la cobertura mediática……………...…………..………217 Conclusión………..……………..…………………………..…..……..…………..….222 Papel de los medios de comunicación y falso debate…………………………230 Construcción de la blanquitud en el debate sobre las cuotas……………….…232 De última hora………………….……………….......…….………….....….…240 Nota sobre raza………………….………………….….……………....….......244 Obras consultadas………………….…………….......…........…………….……….…247

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INTRODUCCIÓN Spotting the traveler, she swoops down to claw away his laugh and his unnatural sound. But the traveler, under attack, raises his stick and strikes her wing with all his strength. Screaming she falls and falls. Over the turquoise lake, beyond the eternal hemlocks, down through the clouds cut by rainbow. Screaming, screaming she is carried away by wind instead of wing. Then Florens would whisper, “Where is she now?” “Still falling,” Lina would answer, “she is falling forever.” Florens barely breathes. “And the eggs?” she asks. “They hatch alone,” says Lina. “Do they live?” Florens’ whispering is urgent. “We have,” says Lina. Toni Morrison, A Mercy El debate sobre el establecimiento de cuotas para la entrada de negros a las universidades públicas brasileñas ha suscitado una polémica acendrada, como algo que está tocando nervios al atentar contra las creencias más profundas del imaginario social brasileño. La polémica ha (re)expuesto el impacto actual de las tesis de Gilberto Freyre, venerado como padre fundador de la nación porque, como diría Jorge Luis Borges de Jesucristo, nos dejó una teoría del perdón que puede borrar el pasado. En su libro más famoso e influyente, Casa Grande e Senzala, de 1933, reconoció la importancia del mestizaje en Brasil y de las contribuciones de los indígenas y, más enfáticamente, de los negros a la identidad y cultura brasileñas. El mestizaje, consecuentemente, creó una relación armoniosa entre las razas y salvó a la nación de rencores irreconciliables. Éste es el discurso hegemónico en Brasil, no cuestionado por la intelectualidad, y del cual se deriva un pernicioso universalismo que contribuye a la inmovilidad de las relaciones raciales. Ese

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universalismo, como veremos, no se limita al discurso igualitario sino a la recurrencia a medidas y políticas públicas de carácter universal que, si bien han tenido algún efecto positivo en la educación en general, han dejado prácticamente intocado el abismo entre las razas. La política de cuotas raciales para la admisión a la universidad pública en Brasil es una forma de acción afirmativa que consiste en reservar un cupo de matrículas para estudiantes negros y pobres, egresados de la escuela pública que hayan aprobado el examen de ingreso. Aunque ha habido diversas propuestas de ley, en general se busca la reserva de aproximadamente un 40 por ciento de las matrículas y las instituciones deben tomar en consideración la composición racial del estado y la ciudad, para que el porcentaje no se torne una camisa de fuerza. Esta política busca una mayor equidad en la admisión a las universidades, dado que este segmento del estudiantado no puede asistir a escuelas privadas, recibe una educación pública que se reconoce muy inferior y por consiguiente está en desventaja al enfrentarse al examen de ingreso. Las políticas de acción afirmativa en Brasil emergen en el contexto de redemocratización del país en la década de 1980, gracias a la persistencia del Movimento Negro 1 , durante la veintena de años anteriores, en su denuncia del racismo y la desigualdad sociales. Aunque en la actualidad la polémica sobre las cuotas es, sin dudas, altamente explosiva, la lucha del Movimento Negro, que está formado por más de 700 organizaciones y entidades en todo el país,

1 Aunque podría considerarse que todas las manifestaciones antiesclavistas y antidiscriminación racial de los siglos anteriores son los cimientos de lo que ahora se conoce como Movimento Negro, un momento esencial fue la fundación de la Frente Negra Brasileira en 1931 que se convirtió en partido político en 1936. El otro momento de significación especial fue la manifestación contra el prejuicio racial del 7 de julio de 1978, lidereada por Abdias do Nascimento, en las escaleras del Teatro Municipal de São Paulo que convertiría en el Movimento Negro Unificado, una de las entidades del Movimento Negro de Brasil. Do Nascimento se convirtió, sin duda, en la más alta figura intelectual y política del Movimento Negro y alcanzó estatura internacional en la lucha de la diáspora negra. La segunda asamblea nacional del MNU tuvo lugar en Salvador de Bahía en noviembre de 1978 y declaró el 20 de noviembre, día de la muerte del héroe cimarrón Zumbi dos Palmares, “Dia Nacional Da Consciência Negra”. Una década más tarde, en 1988, para conmemorar el centenario de la abolición de la esclavitud en el Brasil, múltiples manifestaciones denunciaron las condiciones de los negros, se pasó una nueva constitución que criminalizaba el racismo y se reconoció el derecho de propiedad de las tierras de los quilombos.

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contribuyó a modificar la opinión pública en (Telles 98) y a complejizar las nociones raciales reinantes. Durante la administración del presidente Fernando Henrique Cardoso esta lucha empezó a dar frutos en la forma de propuestas y programas de acción afirmativa, como la creación del Grupo de Trabalho Interministerial de Valorização da População Negra, el 20 de noviembre de 1995, en el 300 aniversario de la muerte del líder negro Zumbi dos Palmares, parte del Programa Nacional de Direitos Humanos. Cardoso reconoció la existencia de racismo Brasil y demandó una solución concreta para terminar con la desigualdad.

Pionera en las cuotas para negros fue la Universidade Estadual do Rio de Janeiro (UERJ) que las adoptó en el 2001. Las primeras medidas gubernamentales concretas aparecerían en el 2002 cuando la Asamblea Legislativa del estado de Rio de Janeiro pasó un proyecto de ley que introducía las cuotas raciales en las universidades públicas estatales. La ley reservaba 40 por ciento de las matrículas existentes para negros y pardos. Simultáneamente, en el Congreso Nacional se comenzaron a discutir los proyectos de ley 650 y 73, presentados en 1999, que proponían cuotas para negros a escala nacional y el proyecto 3.198, presentado en el 2000, titulado “Estatuto da Igualdade Racial”, que el Presidente Luiz Inácio Lula da Silva finalmente firmaría en julio del 2010, aunque sin la adopción de cuotas raciales para la educación superior. El gobierno de Lula en el 2004 puso todo su peso a favor de las cuotas con la creación de la Secretaría de Educación Continua, Alfabetización y Diversidad, que incorporó el proyecto de Diversidad en la Universidad. También se estableció la Secretaría Especial de Políticas de Promoción de la Igualdad Racial con carácter ministerial. Estos pasos administrativos crearon un ambiente propicio para la continua adopción voluntaria de políticas de cuotas por universidades en todo el país. El 20 de noviembre del 2008 la Cámara de Diputados aprobó la Lei de Cotas que determinaba que un 50 por ciento de las plazas en las universidades públicas tienen que ser

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reservadas para egresados de escuelas públicas y el 25 por ciento de estas plazas deberán otorgarse por el sistema de cuotas raciales, en proporción a la distribución de la población de negros, blancos e indígenas en cada estado. Un aspecto esencial es que los ingresos familiares son un factor determinante, pues sólo quienes serían clasificados como pobres – 1,5 salarios mínimos – podrán optar por las cuotas. En la actualidad, después de la aprobación del Estatuto da Igualdade Racial sin las cuotas, siete de cada diez universidades públicas brasileñas han adoptado algún criterio de acción afirmativa que toma en consideración la raza, el ingreso y la asistencia a la escuela pública, según estudio del Grupo de Estudos Multidisciplinares da Ação Afirmativa, del Instituto de Estudos Sociais e Políticos de la Universidade do Estado do Rio de Janeiro. De las 98 universidades federales y estatales, 70 adoptaron la acción afirmativa y en el 77 por ciento de los casos fue iniciativa de la propia universidad en ausencia de una ley estatal que la obligara, lo cual es, en mi opinión, testimonio de la madurez que ha alcanzado el debate sobre las acciones afirmativas en Brasil.

Las propuestas de acción afirmativa han incluido cuotas raciales para los empleos gubernamentales, el servicio exterior, las licitaciones con el gobierno y la admisión a las universidades. Este estudio se dedica específicamente a una de las medidas de acción afirmativa propuestas: las cuotas raciales para negros y pardos en las universidades públicas brasileñas. Si bien las cuotas raciales han desatado un debate muy amargo en este país de 175 millones con la mayor población negra de cualquier nación fuera de África, ningún ángulo ha sido más polémico que el de la admisión universitaria. Brasil tiene un sistema de educación pública primaria y secundaria, donde la mayoría de los negros estudia, empobrecido y de mala calidad, combinado con un sistema de universidades públicas muy prestigioso con un proceso de admisión altamente

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competitivo. Los exámenes de ingreso, vestibular 2 , son el factor determinante en la admisión y los estudiantes cuyos padres pueden pagar escuelas privadas y cursos preparatorios caros tienden a obtener mejores calificaciones y ser admitidos. Estos estudiantes rara vez son negros.

Las estadísticas muestran que la mayoría de los negros y pardos de 18-24 años están en los decimales más bajos de ingreso per cápita y menos del 20 por ciento ha alcanzado el nivel de instrucción apropiado para su edad. En comparación, 52.7 por ciento de los blancos en este mismo grupo etario están en cursos preparatorios en educación superior (IPEA, 2006). De los 1.4 millones de estudiantes que entran en la universidad anualmente en Brasil, sólo tres por ciento se auto identifica como negro y sólo el 18 por ciento proviene de escuelas públicas. Según el Instituto de Pesquisa Econômica Aplicada (IPEA), desde 1929 todas las políticas públicas universales implementadas no han tenido efecto alguno en cambiar las crecientes desigualdades entre blancos y negros en Brasil. De hecho, Henriques describe el problema en términos casi poéticos al decir que las curvas del gráfico estadístico han sido construidas casi con intencional paralelismo para describir con refinamiento la inercia del patrón de discriminación racial observado en la sociedad brasileña (Henriques, Desigualdade). Las políticas de acción afirmativa de corte racial han generado un debate candente. Por un lado están la mayoría de las organizaciones que conforman el Movimento Negro, multitud de académicos y legisladores, así como investigadores de instituciones de investigación como IPEA

2 En parte debido a los múltiples estudios realizados sobre el vestibular y su capacidad de medir realmente la aptitud de los estudiantes para la educación superior, en parte debido a las críticas al vestibular surgidas a partir de los debates sobre la acción afirmativa y, en parte por el reclamo del estudiantado brasileño de que un solo examen les sella su suerte sin consideración a sus años de estudio, se han extendido en el país alternativas de entrada a la universidad – incluso las públicas – que no dependen del vestibular. Entre esas alternativas está el Programa de Admissão Essencial Seriada (Paes) que examina a los estudiantes al final de cada año de enseñanza secundario y establece un promedio con el cual se selecciona a los admitidos. También está el Enem (Exame Nacional do Ensino Médio), que podría ser la base para la implementación de una especie de licenciatura general de dos o tres años en la universidad, después de los cuales los estudiantes podrían solicitar su carrera de especialización y la entrada a las carreras más competitivas se haría de acuerdo al rendimiento de los estudiantes en la universidad. De todos modos, no hay hasta el momento ningún sistema tan abarcador como el vestibular.

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y el Instituto Brasileiro de Geografía e Estatística (IBGE) que han presentado los estudios y los datos censatarios sobre la desigualdad racial. La administración de innúmeras universidades se ha mostrado muy favorable lo cual ha puesto en marcha políticas de cuotas en más de 60 universidades públicas. A fines del 2009, había 22 mil cuotistas negros, lo que representaba el 1,7 por ciento del cuerpo estudiantil. El campo favorable arguye que los incontables programas universales para mejorar la educación y ampliar el acceso han tenido un éxito cuasi imperceptible en términos de la inclusión de la población negra y de su acceso a la educación superior. Este grupo aboga por una mejora de la escuela pública primaria y secundaria, pero considera que la política de cuotas es una medida de emergencia para comenzar a hacer mella en el problema, mientras nuevos programas y esfuerzos de reforma educativa se ponen en camino. Para este campo, la supuesta dificultad para la identificación de los negros en la sociedad es un argumento irrisorio, puesto que los análisis estadísticos han mostrado continuamente por décadas la disparidad entre las razas en cuanto a alcance educacional y varios otros indicadores socioeconómicos. Es importante notar que se aboga por una política que cruce raza con ingreso económico (clase) e incluso asistencia a escuelas públicas. El campo opositor ha incluido también académicos, prácticamente todos los medios de comunicación – según se evidencia por sus páginas editoriales –, políticos de centro derecha – aunque ha habido un continuo movimiento aprobatorio, como se vio con el voto a favor de la ley en el congreso en julio del 2010 –, las escuelas privadas y otros sectores de la élite económica. La oposición argumenta que el gran mestizaje brasileño impediría determinar a los justos beneficiarios de las cuotas. Además, estas constituirían discriminación a la inversa y son ilegales pues la constitución prohíbe la discriminación racial, de la cual serían víctimas los blancos perjudicados por la selección. Esto conllevaría un aumento del prejuicio racial y de conflicto

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entre las razas, algo que ha sido foráneo al Brasil. Por otra parte, las cuotas, al pasar por alto el mérito individual en función de la raza, contribuirían a la caída de la calidad de la educación superior y harían peligrar la posición económica de Brasil al disminuir su competitividad. Por último, aunque todos los argumentos están imbricados, las cuotas no son una solución adecuada porque no van a la raíz del problema: la gran desigualdad de clase y la calidad de las escuelas públicas. El debate sobre las cuotas raciales presenta una arena discursiva rica para la investigación sobre la esencia de la identidad nacional y la creación de comunidades imaginadas y su relación con el establecimiento de políticas públicas. A su vez, habla sobre el papel de las ficciones fundacionales en la construcción de los proyectos nacionales y el lugar del excluido en la reconfiguración de esos proyectos. En Brasil, la idea de la democracia racial cuyos orígenes se trazan hasta las páginas de Freyre y la imbricación de las tres razas en un tronco nacional que crecería con más fuerza y arraigo, según los modernistas de inicios del siglo XX lo inscribieron, ha calado en el imaginario y se ha convertido en la identidad nacional. El proceso de expresa exclusión del negro y los múltiples esfuerzos de destrucción por asimilación que están en el origen de esas ficciones modernistas y del grave “problema negro” que desvelaba a Freyre no son tomados en cuenta cuando se espera que el negro y aquellos que abogan por medidas que lo beneficien permanezca fiel a esas ficciones que supuestamente dicen la historia de todo brasileño, aunque el negro no haya sido invitado como escriba. En un país donde hubo esfuerzos conscientes y reconocidos de blanqueamiento de la población, se ha incurrido en un proceso de creación mítica de una identidad nacional inclusiva y los procesos discursivos que han producido y conservado la dominación racial han sido hábiles en mostrar que las diferencias raciales son, a un tiempo, pre-constituidas e insignificantes. Por

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otra parte, los activistas raciales y los académicos no siempre han sido exitosos en la teorización de los orígenes y desarrollo de categorías como la raza o conceptualizar la relación entre estructura y discurso, de modo que coloquen la diferencias raciales en el contexto de diferencias dentro de un sistema de explotación y de la lucha social que éste engendra (Ebert). Al sacar a la luz la persistente desigualdad racial, no es sorprendente que las cuotas raciales hayan polarizado la sociedad brasileña y se hayan convertido en una discusión sobre la identidad nacional. Dos corrientes van en paralelo, la ahora famosa invisibilidad de los negros en la sociedad brasileña, particularmente en papeles importantes en la televisión y otros medios, y la constante negación de la existencia de un problema racial en el país, lo cual permite, como veremos, a quienes se oponen a la acción afirmativa decir que las cuotas atentan contra la identidad nacional y crearán divisiones peligrosas. Como ha dicho Vargas, las relaciones sociales brasileñas, sus prácticas y representaciones, están marcadas por una alta consciencia de la raza que se percibe en la forma en que los brasileños se clasifican y posicionan en el mundo y se manifiesta en la vehemente negación de la importancia de la raza. Esta negación implica que la raza no es un instrumento moral ni analíticamente válido y no juega un papel central en la determinación de las jerarquías sociales en el país (Vargas, Hyperconsciousness). Yo concuerdo con Vargas en que la raza es un componente esencial de la sociedad brasileña, pero al ser un concepto mal definido cuyo poder analítico ha sido erosionado por ataques de derecha e izquierda, la raza se ha convertido en un arma contra la acción afirmativa y lucha contra el racismo estructural. En parte, la crítica contra el uso de las cuotas como medio de corregir errores pasados surge de la percepción de que la raza es un concepto desacreditado y que conferirle estatus legal creará más problemas que soluciones. Uno de los argumentos más comunes entre quienes se oponen a las cuotas es la imposibilidad de definir quién es negro en el

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Brasil mestizo. Sin embargo, las estadísticas socio económicas muestran sin lugar a dudas que la sociedad ha encontrado una forma de definir la negritud a lo largo de los años. El péndulo entre raza como determinada biológicamente y como constructo social continúa en su fuerte vaivén, mientras obstruye un análisis más pertinente sobre sus implicaciones reales para la sociedad. El capítulo 1 de este estudio discute el estatus teórico del término raza en el mundo, en particular en su relación con el activismo racial. De hecho, el discurso de raza, racismo y activismo antirracista ha caído en una encerrona. Por una parte, la raza ha sido conceptualizada como un mero constructo social cuya inexistencia ha sido científicamente comprobada. Por otra, grandes grupos de personas están permanentemente marginadas debido a lo que ellos y otros perciben como su raza. La raza es entonces una construcción social pero no una ficción social y el descartarla como mero constructo ha menospreciado su impacto en la formación de identidad y la experiencia social. Por muy científicamente inadecuado que sea, los miembros de grupos raciales, como diría Outlaw, tienen experiencias de vida que están forjadas en mundos constituidos por autoconocimiento y asunciones que son en gran medida raciales. Para participar de esta discusión es útil pensar la raza como un complejo inestable y descentrado de significados sociales que están continuamente transformados por luchas políticas (Winant and Omi, Racial Formation). En el caso de Brasil, el significado de raza ahora está más sujeto a redefinición y contestación en la sociedad debido a las propuestas de acción afirmativa. Pero este no es en lo absoluto un proceso nuevo y Brasil ha atravesado varios momentos de reorganización racial – proyectos de blanqueamiento, importación de blancos, etc. – basados en acciones colectivas y prácticas personales (Schwarcz). En estos procesos, las categorías raciales se forman, transforman, destruyen y reconstruyen. Yo utilizaré el término formación racial, de

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Winant y Omi, para referirme al proceso por el cual fuerzas socioeconómicas y políticas determinan el contenido y la importancia de las categorías raciales, y, a su vez, estas mismas fuerzas son amoldadas por los significados raciales. En esta formulación es crucial el tratamiento de la raza como un eje central de las relaciones sociales que no puede ser subsumido o reducido a otra categoría mayor. Uno podría preguntarse por qué un concepto en apariencias tan innecesario es el objeto de tanta y tan acalorada discusión. En el primer capítulo presento la discusión teórica sobre el mal definido concepto de raza que, yo pienso, es un blanco fácil precisamente por su debilidad teórica. Además, la pelea fútil sobre las conceptualizaciones de raza afecta negativamente el más ingente debate sobre las cuotas y la acción afirmativa y permite a la oposición recurrir a ideas de neutralidad racial, presentadas como el legado de los padres fundadores del Brasil. El estatus de la raza como socialmente construida se ha convertido en el grito de guerra de los opositores de la acción afirmativa. “La raza es una ilusión” aseveran los editorialistas contra las cuotas. Es difícil argüir contra esto porque, de cierto modo, todos concordamos. Sin embargo, la escaramuza sobre el lenguaje perjudica el debate. Quienes proponen las cuotas han caído a veces en la trampa conceptual de la terminología y no han podido reencauzar el discurso. En los capítulos tres y cuatro, mi análisis de la cobertura en los periódicos y del discurso público de los académicos intenta mostrar cómo las élites brasileñas evitan enmarcar los problemas raciales en términos morales y legales y recurren al lenguaje de neutralidad racial y ceguera al color para perpetuar el estatus quo y evitar la intervención estatal. También me detengo en los efectos de la subordinación simbólica y material y cómo el lenguaje de neutralidad crea la ilusión de que el racismo ya no es un factor primario para explicar las condiciones de la baja clase negra (Crenshaw).

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La propuesta de cuotas, enmarcada en la propuesta mayor de acciones afirmativas, es un proyecto racial, es decir, es simultáneamente una interpretación, representación o explicación de las dinámicas raciales y un esfuerzo para reorganizar y redistribuir recursos según líneas raciales particulares. Sin embargo, las cuotas no son un proyecto racista porque no intentan crear o reproducir estructuras de dominación basadas en categorías esencializadas de raza (Winant and Omi, Racial Formation). ¿Cuál es el propósito de las cuotas? El movimiento por las cuotas sin dudas busca corregir males históricos, sin entrar en el debate sobre reparaciones, pero sin limitar su impacto a un esfuerzo para aumentar la diversidad. O dicho de forma menos cortés: los negros son casi la mitad de la población brasileña y no están en las aulas universitarias para darles color o para ayudar a los blancos a aprender a actuar en una “sociedad diversa”. El lenguaje de la diversidad, tan bien aceptado en los Estados Unidos, parece ofensivo en el contexto brasileño, o tan fuera de lugar como “las contribuciones que los negros han hecho a nuestro país”, como si hubiera un país o una cultura brasileña que preexistía la presencia de los negros o como si estos hubieran llegado tarde a la fiesta de la identidad. El lenguaje de la diversidad implica que los negros añaden diversidad a un contexto que no es intrínsecamente suyo. Al dejar a un lado el prisma de la diversidad, las cuotas abogan por una identidad integrada, término que refiere a una identidad nacional que incluye a todos los grupos sin presunción de superioridad y sin tener que abdicar de, en este caso, la negritud para ser aceptados como brasileños. Intento mostrar, a través del debate sobre las cuotas, cómo el barniz igualitario de la sociedad brasileña enmascara una cultura extremadamente racista en la cual la semántica de la raza se produce a través de complejos procesos inter-discursivos donde el lenguaje de la cultura y la nación invoca una narrativa racial oculta. Este proceso, por supuesto, se caracteriza por la naturalización de la formación social brasileña en términos de una lógica de pertenencia racial y

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cultural (Goldberg, Modernity, Race). El debate sobre las cuotas para la educación superior y el efecto de la acción afirmativa en las condiciones socioeconómicas de los negros en Brasil abre espacios para otras discusiones como las de desigualdades raciales en el estatus de salud. Hasta cierto punto, los temores de la oposición están justificados. Una vez que la acción afirmativa se afianza y pueden demostrarse los resultados positivos de medidas para contrarrestar el racismo estructural de la sociedad brasileña, el genio estará fuera de la botella y no habrá vuelta atrás. Si podemos probar los efectos del racismo en el acceso a la educación, también podemos demostrarlos en el acceso a la atención médica. Los mismos académicos que arguyen contra las cuotas disputan la noción de desigualdades de salud basadas en la raza, nuevamente opuestos a claras estadísticas como la mortalidad infantil o las tasas de VIH/SIDA. La acción afirmativa en la educación es sólo el comienzo y, aunque parezca mentira, no es nueva en Brasil. Las bases y argumentos sobre la acción afirmativa en Brasil La acción afirmativa se refiere en general a políticas para compensar y corregir los efectos actuales de injusticias pasadas y presentes cometidas contra grupos marginados como las minorías étnicas y raciales y las mujeres. Estas políticas tienden a incrementar el acceso de estos grupos a todos los niveles educacionales y al mercado de trabajo. Otros beneficiarios de políticas de acción afirmativa incluyen los veteranos de guerra y las personas con limitaciones físicas o mentales. Entre los dispositivos utilizados están las cuotas y el proceso en general es también llamado discriminación positiva o reparaciones. Cada uno de esos términos lleva una carga semántica particular y juegan papeles diferentes en el discurso a favor y en contra de las cuotas raciales. Fue después de las propuestas presentadas por el gobierno brasileño en la conferencia de

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Abstract: This dissertation studies the parallel processes of implementation and legislation of affirmative action, in particular quotas, for the black, brown and indigenous population in Brazil, from 2000 to 2010. The study focuses on how these processes played out in academia and the media and the multiple instances of cross pollinating between them. Brazilian academia struggles with affirmative action because it challenges several entrenched beliefs that academics not only espouse but helped to establish in the popular imaginary. Among those beliefs are the class nature of racial disparities, the inexistence of structural or institutional racism, and the lasting and positive effects of the racial democracy myth as a national telos. Besides, academia and the media find complicated the development of public policy based on the concept of race which now lacks scientific standing. For the media and academia, racial quotas have become no less than a discussion of national identity. This study shows how Brazilian mainstream media has taken an open position against affirmative action and quotas and how the professional ideologies of journalists and editors have served to construct a lopsided polemic, by a careful selection of sources and by limiting the access of the leadership of the Movimento Negro and other advocates in favor of the measures. This dissertation studies the construction of the media discourse, its intersection with the academic discourse and the overlap between the editorial and the news pages in the quest for presenting a unified discourse against quotas. It is a particular contention of this study that the media elite and academia are both defending a power position that winds up supporting the status quo and white privilege. The racial quotas question the integrity of academia because it has contributed to develop this unifying but failing national discourse and the integrity of the media which has made that discourse common knowledge. However, the last decade of debate has contributed to a repositioning of most scholars and institutions towards acceptance of affirmative action measures, including racial quotas, for higher education, in part due to the positive results the policy has rendered in the institutions that have already adopted them.