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Hacia una nacion urgente: Descolonizacion en Bolivia en la era neoliberal

ProQuest Dissertations and Theses, 2009
Dissertation
Author: Diego Mattos Vazualdo
Abstract:
The main objective of the present dissertation is to analyze and discuss the concept of nation by focusing on the Bolivian social, cultural and political experience since 1985. I propose to analyze and reflect on the idea of nation, or the different ideas of nation, based on specific events marked by violent crisis between society and the state. These events constitute the main material to be analyzed. Among the most important we have the Water War in Cochabamba in 2000, the siege of the city of La Paz by Aymara peasants in the same year, the War against Drugs and the subsequent struggle for survival of coca growers ( cocaleros ), the confrontation between Army and Police in February 2003, the Gas War in October 2003, and the public humiliation of indigenous peasants in the city of Sucre in May 2008. I propose that it is through concepts such as decolonization, memory, absence, encounter, body, space or human basic needs that a new understanding of the cultural term nation appears to be possible in this neoliberal era. The concept of nation arising from the Bolivian experience implies a community in constant construction, having as a point of departure its colonial condition. Thus, the nation is constructed mainly by the desire and urgency of a possible decolonization. The different social manifestations - mostly violent encounters with the state and through it with the current logic of economic globalization - are ways in which society constantly seeks its path to self-determination. Recent political changes in Bolivian society and the ascent to power of indigenous leaders and movements are re-defining how Bolivians have represented and questioned themselves in these last twenty five years. The most important questions to be answered throughout the dissertation are: is there a Bolivian nation?, what is it?, what constitutes it?, and what makes it? My study aims to analyze a process that, I propose, is significant not only for Bolivia but for the whole of Latin America. As we said, the main corpus of the study is composed by specific social events that took place in Bolivian soil during the neoliberal era. However, in order to illustrate the argument and further support some points, the dissertation also turns to other types of texts, including fictional and testimonial literature (such as Aluvión de fuego by Óscar Cerruto, De la revolución al Pachacuti by Filemón Escobar), fictional and documentary films (such as Mi socio by Paolo Agazzi, La nación clandestina by Jorje Sanjinés and American Visa by Juan Carlos Valdivia), presidential speeches and press articles.

vi    Table of Contents

Abstract ..........................................................................................................i Dedication ......................................................................................................iii Acknowledgments..........................................................................................iv Vita .................................................................................................................v Introducción: De la duda personal a la decisión colectiva .............................1 Capítulo 1: La nación y su herida ..................................................................24 Capítulo 2: La nación y el cuerpo ..................................................................66 Capítulo 3: La nación y su condición externa ................................................127 Capítulo 4: La nación y la ausencia ...............................................................168 Conclusión: El lugar de la nación ..................................................................239 Bibliografía ....................................................................................................250 Notas ..............................................................................................................259

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Introducción: De la duda personal a la decisión colectiva

Según cuentan las historias y las voces que han llegado hasta nuestros días por distintos medios, Bolivia nace a la luz como estado independiente, como república, debido a una falta de comunicación entre el Mariscal José Antonio de Sucre y el Libertador Bolívar. Es muy probable que si en ese entonces hubiera existido el telégrafo, teléfono o Internet, la suerte de Bolivia habría sido diferente. Especulamos, pero es muy probable. Lo que interesa de esta anécdota es el titubeo, el terreno movedizo sobre el que se levanta Bolivia. Al parecer, luego de vencer en la batalla de Ayacucho, y al dirigirse hacia el entonces Alto Perú, Sucre no tiene claro los pasos a seguir con referencia al futuro de las provincias que acaba de libertar, al menos las órdenes de Bolívar con respecto a las mismas no están del todo dadas. Es decir, el espacio que compone lo que actualmente es Bolivia, desde un inicio parece haber estado marcado por la incertidumbre.

Firmada la capitulación de Ayacucho, el general Sucre se encaminó hacia el Alto Perú con la misión de destruir los últimos restos del ejército realista que bajo las órdenes del general Pedro Antonio Olañeta mantenían en esta parte el poder del Rey de España. Ya en camino escribió al Ministro de la guerra del Perú (Diciembre 15 de 1824) desde Huamanga,

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manifestando que “no tenía instrucción ninguna del Libertador, respecto a la conducta que se debe observar en las provincias del Alto Perú, ni si el ejército debe pasar el Desaguadero”. Insiste desde Andahuaylas (Diciembre 23) diciendo y repitiendo, “que para pasar el Desaguadero es menester que el Libertador dé instrucciones muy positivas, muy claras y muy determinadas y que me exprese, me diga cuál es su resolución y su sistema respecto de aquellas provincias, que no sabemos a quién han de pertenecer, según la incertidumbre de cosas que hay allí. (Paredes 31)

Las provincias a las que se hace referencia son las que componen la Audiencia de Charcas, entidad sobre cuyos límites se funda la República de Bolívar en agosto de 1825, posteriormente Bolivia. Por entonces las provincias son cinco: “La Paz, la que comprendía el distrito del obispado de su nombre; La Plata, que encerraba los territorios de Chuquisaca, Charcas y Oruro; la de Potosí formada por los actuales departamentos de Potosí, Tarija y Atacama; la provincia de Santa Cruz de la Sierra, compuesta de Santa Cruz y Cochabamba, siendo la ciudad de Cochabamba su capital, y los territorios de las misiones de Mojos y Chiquitos” (Paredes 27). Su situación era excepcional ya que desde 1776 legalmente eran parte del Virreinato del Río de la Plata, sin embargo, también se encontraban fuertemente ligadas al Virreinato del Perú por haber sido parte de éste con anterioridad por más de dos siglos. Incluso, luego de la expulsión del Virrey del Río de la Plata en 1810 la Audiencia de Charcas pide al virrey del Perú volver a depender de su virreinato nuevamente. El dilema era a dónde iban a pertenecer una vez concluido el

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régimen español, es decir, una vez lograda la independencia y fundadas las ‘nuevas’ repúblicas de Argentina y Perú. Las provincias altoperuanas se encontraban en medio, y su característica principal era la indeterminación sobre su destino. Es el dilema de Sucre antes de cruzar el río Desaguadero, es decir, antes de dejar el Perú, antes de entrar en el espacio del aparente ‘desconcierto’. Es por eso que el Mariscal espera impaciente y dubitativamente por la respuesta del Libertador, respuesta que no llega, o más bien lo hace, pero tarde, ya que la decisión de qué hacer con las mismas había sido ya tomada. Es así que el Mariscal ‘decide’ una vez llegado a La Paz, convocar a una “asamblea de representantes de las provincias del Alto Perú, a objeto de que libremente dispongan de sus destinos” (Vásquez-Machicado 8). Ahora, hay muchas versiones y ‘dichos’ sobre los motivos que llevaron a Sucre a realizar semejante acción, tan decisiva para la existencia futura de los habitantes de dicho espacio. Se dice que fueron los ‘doctores’ de Charcas, en especial el doctor Olañeta, representante de la corona española durante el régimen colonial, quienes presionaron y ‘convencieron’ al Mariscal de que la mejor solución para este vasto territorio era dar paso a la independencia, para de esta manera tomar control de la nueva república. Otros dicen que fueron las dobles intenciones de Sucre, quien no veía con buenos ojos el anexamiento del Alto Perú al Perú por considerarlo una amenaza geopolítica a su Colombia natal. Son especulaciones. Lo que es evidente, sin embargo, es que la convocación se lleva a cabo, y el decreto a través del cual se lo hace, promulgado por Sucre el 9 de febrero de 1825 en la ciudad de La Paz, es, de cierta manera, como afirma Vásquez Machicado, el primer documento jurídico de la República de Bolivia que justifica su condición de entidad ‘libre’ para disponer de sí

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misma (Vásquez-Machicado 7). Es decir, el inicio del estado boliviano, y el inicio del proyecto de la nación boliviana. Lo que la asamblea debe decidir es si Bolivia debe ser parte de Argentina, del Perú, o existir de manera autónoma. La decisión final no es algo que se cierra con la firma de independencia el 6 de agosto de 1825, sino que continúa en años posteriores, sobre todo con el intento de Andrés de Santa Cruz de conformar la confederación Perú-boliviana en los años treinta del mismo siglo. Y quienes se encargan de decidir sobre el destino de las provincias, los representantes o asambleístas, son personalidades que deben tener ciertas características, es decir, no es cualquier persona que puede ser representante, ni cualquier grupo quien está en posibilidad de mandar el suyo propio. En general, el representante debe tener cierto grado de instrucción, debe ser letrado, y sobre todo tener cierta cantidad de riqueza, tanto en bienes y propiedades, y/o renta. Como es de esperar, y no sorprende por la época, los grupos indígenas y mestizos de clase media y baja, bajo ninguna circunstancia están en posibilidades de ser representados ni participar en semejante hecho. Se mantienen al margen, fuera de la decisión de si se debe ser un estado independiente o no, fuera de los beneficios de la nueva situación de ‘independencia’. Los siguientes son algunos de los requisitos más importantes que señala dicho decreto:

2º - Esta asamblea se compondrá de un diputado por partido, que será elegido por los cabildos y todos los notables, que se convocarán al efecto. 3º - El 25 de marzo se reunirán en la cabeza del partido de la municipalidad, los notables y todo propietario de una renta de 300 pesos o

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poseedor de un oficio que los produzca, y que quiera asistir a la elección, a cuyo efecto el gobernador del partido citará con ocho días de anticipación. 4º - Será presidida esta asamblea del partido por la persona que ella misma elija, y mientras tanto lo estará por el gobernador.... 5º - Hecha la votación, resultará diputado el que reúna la pluralidad absoluta, y será obligado a asistir a la asamblea general sin excusa alguna. 6º - Para ser diputado se necesita ser mayor de 25 años y poseer una renta de 800 pesos anuales, o tener un empleo, o ser profesor de alguna ciencia que los produzca, y ser avecindado en la provincia que va a representar por cuatro años de residencia. Cualquiera dificultad sobre estas calidades será resuelta por la misma asamblea del partido. (Vásquez-Machicado 8-10)

Para una persona del ámbito popular es imposible su participación. Los requisitos hacen de la asamblea una reunión selectiva de gente privilegiada en lo económico y lo social, gente que al final aprueba la independencia y se beneficia del nuevo régimen; es decir, a través de su decisión democrática legalizan su control político. Esta asamblea debía haberse llevado a cabo en la ciudad de Oruro en el mes de abril, así lo mandaba el decreto: “8º - Todos los diputados estarán reunidos en Oruro el 10 de abril para que durante una semana sean examinados sus poderes y credenciales. 9º - El 29 de abril se reunirá la asamblea general, y ella deliberará sobre los destinos de las provincias y sobre su régimen provisorio de gobierno” (Vásquez-Machicado 8-10).

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Sin embargo, la cumbre se realiza al final en julio en la ciudad de Charcas, esta vez sin duda debido a maniobras de los doctores y notables habitantes de la entonces ciudad de Charcas. Pero volvamos al punto que nos interesa del pasaje histórico, es decir, el de la indecisión, o dubitación que da inicio a la vida de Bolivia como estado independiente y como nación por ‘consecuencia’. Muy posteriormente lanzado el decreto, Sucre recibe la respuesta tan esperada de Bolívar, y es en ella que el Libertador ‘desaprueba’ la acción del Mariscal. De acuerdo al primero, la sola convocación del decreto, sin necesidad de deliberación ni resultado, convierte desde ya a las provincias en autónomas: “Según dice Ud. piensa convocar a una asamblea de dichas provincias. Desde luego la convocación es un acto de soberanía. Además, llamando Ud. estas provincias a ejercer su soberanía, las separa de hecho de las demás provincias del Río de la Plata” (palabras de Bolívar a Sucre, en Vásquez-Machicado 70). Y más allá de las motivaciones de Sucre que podamos creer, que va a depender del lugar donde nos situemos, del momento en que nos encontremos, es en la respuesta del Mariscal al Libertador donde se hace evidente la traza de malentendido, de falta de comunicación, de ‘desencuentro’, sobre la que se funda Bolivia.

Hace una hora que recibí la carta de Ud. del 21 febrero. Ella me ha dado un gran disgusto, pero no con Ud. sino conmigo mismo que soy tan simple que doy lugar a tales sentimientos. Este disgusto es lo que Ud. me habla en cuanto a las provincias del Alto Perú, respecto de las cuales he cometido

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un error involuntario; pero mi solo objeto fue cumplir las intenciones de Ud. Mil veces he pedido a Ud. instrucciones respecto del Alto Perú y se me han negado dejándome abandonado; en este estado yo tuve presente que en una conversación en Yacan (pueblo cerca de Yanahuanca) me dijo Ud. que su intención para salir de las dificultades del Alto Perú era convocar una Asamblea de estas provincias. Agregando a esto lo que se me ha dicho de oficio de que exigiese de Olañeta (el general) que dejara el pueblo en libertad de constituirse, creí que este era el pensamiento siempre de Ud.” (Sucre en Vásquez-Machicado 71)

Las razones de Bolívar para oponerse a la independencia se basaban en el hecho de que para él, estas provincias carecían de conjunción y unión necesaria para ‘enfrentar’ a los nuevos estados que la rodeaban: “¿Cuál sería la suerte de Bolivia si continuase en su actual estado de separación? Segregada de comunicaciones fáciles y directas con las potencias europeas y aún con muchas de las Américas, se vería como repudiada de la civilización: su comercio sería precario, costoso y dependiente de la voluntad de sus vecinos; pues nadie ignora que el puerto de La Mar, es una empresa quimérica que jamás proporcionará ventaja alguna; las importaciones se harían con grandes dificultades en tiempos de paz y cesarían en tiempo de guerra; las importaciones podrían ser gravadas de un modo que las harían irrealizables: el país sería un teatro perpetuo de agitaciones por los pueblos inquietos de la raza, y de altercados con el gobierno del Río de la Plata; y lo que es peor de todo, se hallaría siempre en inminente peligro de ser acometido e insultado

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impunemente por un vecino tan fuerte y ambicioso como el imperio del Brasil” (Bolívar en Paredes 40). Uno no puede evitar preguntarse qué habría sucedido si Sucre hubiera esperado la respuesta de Bolívar, o si se habrían comunicado de mejor manera, ¿habría existido Bolivia? Estaba en ellos en realidad, como cabeza del Ejército Libertador, el destino de este espacio que ambos veían tan confuso e indeterminado. De todas maneras, más allá de las especulaciones, muchos de los sentidos de la Bolivia actual, quiérase o no, provienen de esta indeterminación, de esta casualidad, de este desencuentro, de este cruce de voluntades. Y el país que se funda, como hemos visto, se basa en la decisión de las personas con más poder en la región que aprovechan este momento, este vacío de decisión, hecho que hizo que para el resto de la población la república no significara ningún cambio de realidad en absoluto. Y cierto también que lo que se funda y firma en 1825 es el estado boliviano, Bolivia como estado inicia su vida en ese año. El tema es ¿qué sucede con la nación boliviana?, ¿nace también ese día? Creo que en este caso se cumple lo que Immanuel Wallerstein afirma sobre el programa del pensamiento liberal en el siglo XIX en general, de lo que se trataba no era de crear estados de naciones, sino sobre todo naciones de estados, convertir a los sujetos en ciudadanos, hacer que se identifiquen con el nuevo estado (“End of What Modernity?” 461), y a través de esa identificación construir la nación. En Bolivia esto se cumple a cabalidad, el estado es anterior a la nación desde todo punto de vista. Y la historia boliviana posterior, de cierta manera, es la historia de cómo la nación boliviana ha intentado construirse, ha intentado ser. Si es que el estado es esta

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caja, este espacio vacío demarcado por fronteras firmadas en un papel, la nación boliviana es el esfuerzo por constituir este espacio, por llenarlo, por habitarlo. Paradójicamente quienes realizan este esfuerzo posterior en general son los sujetos que no tienen voz en la asamblea constituyente inicial, quienes están ausentes, es decir, los indígenas, mestizos de clase media, trabajadores mineros, obreros, etc. Son ellos, es decir, las masas populares quienes van a encarar desde su acción el proyecto de construcción de la nación boliviana, ya que en realidad, como nos dice Zavaleta, de cierta manera las masas son siempre las que contienen y conservan a la nación en su ser (76- 77), masas que van a estar compuestas por grupos diferentes con el paso del tiempo, en un tiempo serán mineros, en otros grupos indígenas, en otros población civil, etc. Y va a ser sobre todo a través de su movimiento, de sus acciones, de su memoria, que la nación va a intentar construirse como tal. Se podría argumentar que, quiérase o no, un tipo de nación nace con la firma de independencia del 6 de agosto de 1825. Si esto fuera así, sería la nación que ‘inventa’ este reducido grupo de personas privilegiadas económicamente gracias al régimen colonial que acababa, nación que intentará hacerse realidad o imponerse, a través de leyes y decretos, a través de la educación y la prensa. Es una nación que a través del poder del estado y sus múltiples recursos, discursos y mecanismos intentará incorporar al vasto grupo humano que excluye desde un inicio, unos más que otros. Sin embargo, lo que se funda en 1825 y realmente existe es sobre todo un estado en busca de una nación que nunca cuaja, que nunca se hace real. El tema de la nación en Bolivia siempre ha sido éste, ¿existe Bolivia como nación?

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Si Bolivia como estado se inicia con una indecisión, con una duda, con una sensación de indeterminación, por el contrario, como afirma Zavaleta, la nación va a pasar siempre por una decisión. Y no se trata de la decisión de un puñado de asambleístas, porque según parece, y eso nos ha mostrado la historia, eso es todo lo que se necesita para que un estado cobre vida. La construcción de la nación pasa siempre por la decisión y elección de las masas de ser tal, por su movimiento, por sus inquietudes, por sus consignas, por sus demandas (Zavaleta Mercado 76-77). Eso ha sido así durante la revolución nacional, durante los largos años de lucha de los sindicatos mineros en contra de las dictaduras. Este hecho nunca ha sido tan evidente como en los últimos años, cuando los movimientos sociales han tenido la capacidad de cuestionar los cimientos más profundos con los que se ha imaginado e intentado construir la nación boliviana. El presente trabajo se centra en esta problemática. Observar con detenimiento la manera en que la nación se sigue construyendo en la era neoliberal en que vivimos y los elementos imprescindibles de esta construcción. Observar la decisión de la que nos habla Zavaleta hoy en día, decisión que se encuentra sobre todo en las acciones del cuerpo social en movimiento.

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Partiendo de lo ya dicho, la finalidad central de esta disertación es cuestionar y reflexionar sobre la idea de nación desde la experiencia social, cultural y política vivida por la sociedad boliviana en el periodo que va del año 1985, el inicio de lo que a lo largo

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de todo el texto denominamos como era neoliberal, al 2006, año de asunción a la presidencia de Evo Morales Ayma. Comparto la idea de Immanuel Wallerstein que el sistema-mundo capitalista actual se inicia en Europa Occidental a finales del siglo XV, el cual se acelera y hace posible a través de la explotación intensa de sus colonias, entre ellas América. Este proceso sufre constantes actualizaciones a lo largo de la historia, debido a las circunstancias políticas particulares de cada época. La última de estas actualizaciones se da a en los años ochenta del siglo XX con la propagación de la ideología del libre mercado intenso desde los centros hegemónicos. Esta era se caracteriza en particular por la implantación de medidas económicas de corte neoliberal, en respuesta a las recomendaciones de instituciones globales, como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. Esta serie de medidas tienen el objetivo primordial de parar la grave crisis económica inflacionaria por la que atraviesa no sólo Bolivia, sino toda la región. A través del nuevo cambio de modelo económico, Bolivia pasa a conectarse a la red expansiva regida por una desregularización económica profunda, la cual tiene el objetivo de destruir las barreras que intercepten el flujo del libre mercado y, con el mismo, permitir la llegada de corporaciones internacionales globales al ámbito local. Es así que en 1985 el modelo de estado basado en las premisas fundadas en la revolución boliviana de 1952 es reemplazado por una nueva manera de pensar la realidad nacional. Se trata de descentralizar al estado, hacer que paulatinamente vaya cediendo su intervención en los quehaceres y decisiones de la sociedad, especialmente económicos, en favor de iniciativas privadas. De esta manera, en esta era neoliberal, los distintos

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gobiernos van poco a poco privatizando las empresas públicas, alguna veces de manera parcial otras totalmente, con el propósito de incentivar la inversión privada externa. Sin embargo, esta nueva visión de la economía tiene un quiebre y agotamiento neurálgico en el año 2000 y es fuertemente cuestionado, no sólo por intelectuales y analistas políticos, sino fundamentalmente por las fuerzas sociales en movimiento que componen la población. En este año se hace evidente el gran descontento social que existe hacia la manera en que la economía nacional es llevada adelante por las autoridades. La sociedad expresa – a través de grandes y distintas manifestaciones, tanto en el área rural como en las urbes – su rechazo decidido al modelo económico iniciado en 1985. La respuesta social al impacto de las medidas económicas es aplacada por parte del gobierno a través del uso de las fuerzas del orden, el ejército y la policía, generando una serie de enfrentamientos violentos generalmente con saldo de personas muertas. Es a partir de esta crisis social que la validez de Bolivia como gran referente de identificación para los distintos sujetos sociales en esta era neoliberal se vuelve constante e incisiva. Gran parte de la sociedad boliviana – en especial los sectores indígenas – exige la necesidad de redefinir cada uno de los componentes de lo que se quiere que Bolivia sea como nación, redefinición que toma como punto de referencia en muchos sentidos la Bolivia fundada en 1825. Esta necesidad se canaliza a través de demandas para el establecimiento de una nueva Asamblea Constituyente, en la cual se reescriba la constitución política del Estado. También es fundamental en esta era el ascenso al poder de líderes indígenas y movimientos que exigen la redefinición de la manera en que los bolivianos se han representado en el pasado.

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Si algo nos enseña la experiencia boliviana en esta era en particular es que la nación nunca va a ser un concepto que se pueda definir en un párrafo, ni de una sola manera; es un concepto con el que hay que lidiar todos los días, y que pareciera que por su naturaleza no se dejara asir, ya que cambia constantemente con cada circunstancia. Por otro lado, muchas veces al abordar el tema se parte de conceptos de nación surgidos de contextos muy distintos. Es por eso que la disertación plantea observar la idea de nación, o las distintas nociones de nación, no a partir de conceptos preestablecidos sino a partir de ciertos hechos sociales específicos. Estas nociones no se encuentran en discursos verbales sino sobre todo en acciones del cuerpo de la colectividad en movimiento, en la práctica y no solamente en reflexiones teóricas. La disertación se esfuerza por enfocar la mirada en el hecho social específico – con sus motivaciones y circunstancias – y a partir del mismo poder intuir la idea de nación que surge de ahí, y los elementos que la constituyen. Desde este punto de vista, la experiencia boliviana del último tiempo puede aportar mucho a la discusión del concepto en un nuevo momento histórico en donde es necesario volver a abordarlo. En uno de sus varios artículos sobre identidad, Stuart Hall menciona que se trata de un concepto que de tiempo en tiempo vuelve a nosotros y hay que volver a discutirlo; lo mismo podría decirse con respecto a la nación, ha vuelto, y por consecuencia es necesario volver a pensarla. Cuando uno lee “On National Culture” de Frantz Fanon, las palabras ‘presente’ y ‘realidad’ retumban a lo largo de todo el texto. Es decir, el sentido de lo nacional no está en el pasado solamente, sino sobre todo en el constante flujo de las realidades del ahora. Son los eventos reales e inmediatos los que interesan, es ahí donde es necesario buscar y

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ahondar, pues como afirma este autor, las verdades de una nación están en primer lugar en sus ‘realidades’ (225). Y es en el movimiento constante del presente, de lo inmediato, donde hay que intentar anclar nuestro acercamiento para que nos permita hilar los distintos momentos; y digo ‘intentar’, porque es evidente que la superficie social es absolutamente inestable y cambia con cada nueva circunstancia. Por otro lado, en la revisión y crítica al pensamiento de Marx que Cornelius Castoriadis realiza en la primera parte de su libro The Imaginary Institution of Society , hay un término que vuelve constantemente al argumento: motivaciones. El mismo se refiere a lo que cada sociedad, cada cultura, considera esencial para su existencia, y cuyas especificidades es imposible no tomar en cuenta toda vez que se intenta realizar un análisis. Es decir, las motivaciones, valores y categorías no son las mismas en todas las sociedades, cambian con las circunstancias, con el espacio y el tiempo. La nación es uno de esos conceptos que es necesario pensar y discutir en cada época, porque está formado por las motivaciones particulares que cada sociedad siente esenciales para su ser en determinado momento. Es un concepto que es necesario pensar a partir de las propias características sociales y culturales del espacio a discutir; es por eso que los enfoques teóricos deben ser relativizados al ser puestos en contacto con una sociedad determinada, en nuestro caso la boliviana. Como dice Castoriadis, la teoría tiene sentido únicamente cuando está enraizada en una época y en una sociedad (28). Somos parte de una sociedad en movimiento, y como tal, el concepto de nación también lo está. Me interesa llevar adelante este proyecto porque a raíz de la constante crisis social, en especial entre el los años 2000 y 2005, ha habido un momento en el que el

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sujeto político social boliviano ha caminado al borde de perder completamente el sentido de referencia nacional. La pregunta de qué es Bolivia ha sido, sin duda alguna, la interrogante más importante que ha lanzado con más fuerza la sociedad boliviana en estos años, en especial a partir de la resurgencia de la movilización indígena y su mayor participación en lo político. En realidad, ha sido en los momentos de crisis extrema donde la interrogante se ha hecho más carnal, más evidente, más necesaria. De esta manera, preguntas como ¿qué es Bolivia?, ¿qué tipo de nación es necesaria para garantizar la existencia del otro? están presentes hoy en día en la esfera pública de la sociedad en todo estrato. Es por esto que es urgente entrar al debate de un tema – cuyo resultado lo harán a conocer siempre las manifestaciones sociales – que muy probablemente cambie la manera particular de entender y existir de la nación boliviana.

Full document contains 277 pages
Abstract: The main objective of the present dissertation is to analyze and discuss the concept of nation by focusing on the Bolivian social, cultural and political experience since 1985. I propose to analyze and reflect on the idea of nation, or the different ideas of nation, based on specific events marked by violent crisis between society and the state. These events constitute the main material to be analyzed. Among the most important we have the Water War in Cochabamba in 2000, the siege of the city of La Paz by Aymara peasants in the same year, the War against Drugs and the subsequent struggle for survival of coca growers ( cocaleros ), the confrontation between Army and Police in February 2003, the Gas War in October 2003, and the public humiliation of indigenous peasants in the city of Sucre in May 2008. I propose that it is through concepts such as decolonization, memory, absence, encounter, body, space or human basic needs that a new understanding of the cultural term nation appears to be possible in this neoliberal era. The concept of nation arising from the Bolivian experience implies a community in constant construction, having as a point of departure its colonial condition. Thus, the nation is constructed mainly by the desire and urgency of a possible decolonization. The different social manifestations - mostly violent encounters with the state and through it with the current logic of economic globalization - are ways in which society constantly seeks its path to self-determination. Recent political changes in Bolivian society and the ascent to power of indigenous leaders and movements are re-defining how Bolivians have represented and questioned themselves in these last twenty five years. The most important questions to be answered throughout the dissertation are: is there a Bolivian nation?, what is it?, what constitutes it?, and what makes it? My study aims to analyze a process that, I propose, is significant not only for Bolivia but for the whole of Latin America. As we said, the main corpus of the study is composed by specific social events that took place in Bolivian soil during the neoliberal era. However, in order to illustrate the argument and further support some points, the dissertation also turns to other types of texts, including fictional and testimonial literature (such as Aluvión de fuego by Óscar Cerruto, De la revolución al Pachacuti by Filemón Escobar), fictional and documentary films (such as Mi socio by Paolo Agazzi, La nación clandestina by Jorje Sanjinés and American Visa by Juan Carlos Valdivia), presidential speeches and press articles.